Cómo nació el fanatismo en Bangladesh por Argentina; el país con más hinchas de la Selección
A 20 mil kilómetros de distancia, el país asiático vibra por la Albiceleste, desde la época de Diego Maradona y ahora con Lionel Messi.


En 1986 fue el primer Mundial que llegó televisado a Bangladesh, excolonia británica. Y el inolvidable triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra se festejó como propio, a 20 mil kilómetros de distancia en el sur asiático. De la adoración por Diego Maradona, pasaron a Lionel Messi, y es el país con más hinchas del seleccionado Albiceleste en el mundo.

Bangladesh concentró una de las bolsas de hinchas más grandes fuera de Sudamérica para la Selección Argentina. Se calcula que más de dos tercios de la población sigue el Mundial y cerca de 60% alienta a la Argentina. Es decir unos 70 millones de seguidores en ese país, según reconstruyó Financial Times.


Argentina, con una población de 46 millones, es superada por Bangladesh y se refleja en los millones de habitantes de ese país que salen a festejar los triunfos Albiceleste ahora capitaneados por Messi. Camisetas y banderas de Argentina dominan el consumo futbolero en Dhaka y otras ciudades del país.


La escena que describió la crónica del periódico británico ocurrió en el campus de la Universidad de Dhaka. Miles de aficionados se reunieron al amanecer frente a una pantalla gigante y celebraron cuando Lionel Messi convirtió el triplete ante Argelia en el partido inaugural del Mundial para Argentina.

El diario retrató un patrón de identificación que operó como sustituto de selección propia: la selección de Bangladesh nunca clasificó a una Copa del Mundo. Esa ausencia empujó a su base de fanáticos a elegir una camiseta alternativa. La mayoría se volcó por Argentina; el resto, por Brasil.

En el presente, la crónica señaló que los aficionados más jóvenes encontraron un eco de Maradona en Messi. Los describió como seguidores que pintaron murales de ambos en la capital y que definieron el período actual como “la era Messi”, por la motivación y el impulso aspiracional que le atribuyeron al capitán.