La muerte de Rodrigo Bueno sigue siendo uno de los episodios más impactantes de la cultura popular argentina. A 26 años del siniestro que terminó con la vida del cantante cordobés, el interés por conocer cómo fueron sus últimas horas permanece intacto. El ídolo del cuarteto tenía apenas 27 años y atravesaba el pico máximo de popularidad cuando un siniestro vial en la autopista Buenos Aires-La Plata puso fin a una carrera que parecía no tener techo.

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La reconstrucción de aquella jornada permite entender cómo vivió Rodrigo sus últimas horas: una combinación de trabajo, proyectos, encuentros inesperados y un recital que terminaría siendo el último de su vida.
Rodrigo Bueno en la cima de su carrera
En junio de 2000, Rodrigo era el artista más convocante del país. Venía de protagonizar una serie histórica de presentaciones en el Luna Park y acumulaba decenas de shows por todo el territorio argentino.

La jornada del viernes 23 de junio comenzó poco después de regresar de un viaje a Ushuaia. Esa noche, cerca de las 20, participó en la grabación de La Biblia y el Calefón, el programa conducido por Jorge Guinzburg.
La cena que cambió el rumbo de la noche
Tras finalizar la grabación, Rodrigo se dirigió al restaurante El Corralón junto a Patricia Pacheco y su hijo Ramiro. Fue allí donde se produjo uno de los encuentros más recordados de aquella noche. Ante la falta de mesas disponibles, compartió espacio con Fernando Olmedo y otros amigos.

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Durante la conversación, Olmedo comentó que nunca había presenciado un show del cuartetero. Rodrigo no dudó en invitarlo personalmente a acompañarlo a un show que tenía previsto en City Bell, cerca de La Plata. Aquella decisión terminaría siendo determinante para ambos.
El último show de Rodrigo
Pasada la medianoche, Rodrigo llegó al boliche Escándalo, donde miles de personas lo esperaban para una nueva presentación. El recital comenzó alrededor de la 1.15 y estuvo marcado por la euforia habitual de sus seguidores. Sin embargo, durante el espectáculo la detonación de una bomba de gas lacrimógeno dentro del local obligó a interrumpir momentáneamente el show.

Pese al incidente, el cantante continuó con normalidad y completó la presentación ante una multitud que desconocía que estaba asistiendo a su último recital.
El siniestro fatal en la autopista Buenos Aires-La Plata
Al finalizar el show, cerca de las 3 de la madrugada, Rodrigo decidió conducir personalmente su Ford Explorer roja. Según testigos, rechazó la posibilidad de que otra persona manejara.

Minutos después, a la altura de Berazategui, ocurrió el siniestro que conmocionó al país. Las pericias determinaron que la camioneta circulaba a una velocidad de entre 120 y 130 kilómetros por hora cuando se produjo un roce con una Chevrolet Blazer conducida por el empresario Alfredo Pesquera. La maniobra derivó en la pérdida de control del vehículo, que impactó contra el guardarraíl y volcó violentamente.

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Rodrigo no llevaba colocado el cinturón de seguridad y salió despedido del vehículo. Murió en el acto como consecuencia de una fractura de cráneo. Fernando Olmedo también perdió la vida, mientras que el resto de los ocupantes sufrió heridas de distinta consideración.
Con el paso de los años surgieron diversas hipótesis sobre lo ocurrido, pero los sobrevivientes descartaron versiones que hablaban de discusiones dentro del vehículo. Para quienes compartieron esas horas con él, Rodrigo pasó sus últimos momentos haciendo bromas, hablando de música y disfrutando del éxito que había conquistado, sin imaginar que estaba transitando las últimas horas de su vida.
