Rodrigo Bueno: murió a los 27 años, pero su historia sigue más viva que nunca
A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario de aquel trágico 24 de junio, un análisis de la carrera meteórica de "El Potro".


En la madrugada del 24 de junio del año 2000, el país se detenía ante una noticia que parecía imposible: Rodrigo Bueno, el joven de 27 años que había puesto a bailar a toda la Argentina al ritmo del cuarteto, perdía la vida en un siniestro vial.

Paradójicamente, ese mismo día los argentinos conmemoraban la desaparición física de otro grande, Carlos Gardel, pero ese año las radios no emitieron tangos, sino la voz alegre y ronca de "El Potro".
A casi 26 años de aquel suceso en la Autopista Buenos Aires-La Plata, su figura no solo sigue vigente en cada fiesta, sino que mutó en algo mucho más profundo: un mito musical, un mártir de la industria y, para muchos, un santo popular que cumple milagros.
Nacido el 24 de mayo de 1973 en Córdoba, Rodrigo creció en un ambiente donde el cuarteto era la ley. Hijo de Eduardo “Pichín” Bueno y Beatriz Olave, su destino estaba marcado desde la cuna: debutó a los dos años en un programa de televisión de la mano de la Mona Jiménez.

El interés por la música era tal que, a esa misma edad, su tío le regaló un micrófono de madera con el que jugaba a ser cantante. Tras un paso precoz por bandas como Chévere y Manto Negro, Rodrigo decidió lanzarse como solista y probar suerte en Buenos Aires.
Aunque sus primeros trabajos como La foto de tu cuerpo (1987) coqueteaban con el rock, pronto entendió que su misión era nacionalizar el ritmo de su provincia. El éxito rotundo llegó con el disco "Lo mejor del amor" en 1996, que le valió el reconocimiento masivo y su primer premio ACE.
Su carisma y espontaneidad, sumados a sus constantes cambios de look y colores de pelo (azul, rojo, violeta), lo convirtieron en un ídolo que trascendió la "bailanta" para sonar en los boliches de mayor renombre y en todos los estratos sociales.

Su ascenso a la fama absoluta fue una carrera contra el tiempo. Entre 1999 y 2000, Rodrigo alcanzó cifras astronómicas: vendió más de 5 millones de discos en todo el mundo
Temas como "Yerba Mala", "Soy cordobés", "Ocho cuarenta" y "Amor clasificado" se convirtieron en himnos que hoy, más de dos décadas después, mantienen una vigencia inalterable.
El año 2000 marcó el cenit y, tristemente, el final de su camino. En abril de ese año, Rodrigo logró un récord histórico para la música argentina: realizó 13 funciones consecutivas en el Luna Park con entradas agotadas.
Sus presentaciones eran verdaderos espectáculos conceptuales donde aparecía vestido como boxeador, emulando un combate en un ring temático.

Fue también en ese periodo cuando cumplió su sueño de conocer a Diego Armando Maradona en Cuba, a quien le dedicó la emblemática canción "La Mano de Dios", considerada por muchos como el mejor homenaje al astro del fútbol.
Sin embargo, detrás de las luces, la presión era asfixiante. Rodrigo realizaba entre 25 y 30 shows semanales, un ritmo frenético que lo llevó a anunciar su retiro prematuro poco antes de morir.
La tragedia ocurrió en Berazategui tras un show en la discoteca Escándalo. Tras una mala maniobra y un roce con otro vehículo, su camioneta Ford Explorer volcó, provocando su muerte instantánea al no llevar puesto el cinturón de seguridad. En el siniestro también falleció Fernando Olmedo, hijo de Alberto Olmedo.
Miles de personas asistieron a su velatorio, y el lugar del siniestro se transformó en un santuario improvisado que aún hoy recibe a fieles que le piden trabajo y salud. Rodrigo dejó de ser solo un cantante para convertirse en "San Rodrigo", una figura de devoción casi religiosa similar a la de Gilda.

A 26 años de su partida, "El Potro" sigue galopando. Su música fue versionada por artistas de la talla de Andrés Calamaro y Carlos Vives, y su vida ha inspirado películas que fueron furor en taquilla.

Rodrigo Bueno no fue solo un artista de éxito fugaz; fue el hombre que logró que todo un país, sin distinción de clases, cantara al unísono: "¡Soy cordobés, me gusta el vino y la joda y lo tomo sin soda!".