"Preso por cantar": el crudo relato de La Mona Jiménez a 50 años del golpe de Estado
De las detenciones del Mandamás a la estrategia musical que permitió que el tunga tunga burlara el silencio y volviera a las radios.


Este 24 de marzo se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar en Argentina, un quiebre histórico que no solo dejó una huella de dolor y represión política, sino que también intentó asfixiar las expresiones más profundas de la cultura popular.

En ese escenario hostil, el cuarteto, símbolo máximo de la identidad de Córdoba, se convirtió en un objetivo de vigilancia y silenciamiento. Sin embargo, entre la censura y el control, surgieron historias de resistencia que hoy, a medio siglo, cobran una relevancia fundamental para la memoria colectiva.
Carlos "La Mona" Jiménez compartió un testimonio que ilustra la crudeza de aquellos años: el artista recordó que, en plena dictadura, era llevado preso simplemente por cantar cuarteto.
Este relato expone cómo los escenarios se transformaron en zonas de riesgo, donde los músicos populares eran señalados como blancos directos de la persecución estatal. El cuarteto, asociado a las clases trabajadoras y a la alegría masiva, resultaba "peligroso" para un régimen que buscaba el control absoluto de la vida social.
Ante la imposibilidad de sonar en las emisoras, que consideraban al género como "no apto", la orquesta Chebere puso en marcha una estrategia que cambiaría el sonido del cuarteto para siempre. No fue solo una búsqueda artística, sino un movimiento defensivo: decidieron incorporar percusión a su instrumentación para sofisticar el ritmo y lograr que las radios levantaran el veto.
Esta inclusión de nuevos elementos buscaba adaptar el estilo a los estándares de lo que se consideraba "permitido" en aquel entonces. Gracias a este cambio estratégico, el grupo logró esquivar las restricciones y obtener difusión, demostrando que la evolución del género estuvo fuertemente marcada por la necesidad de sobrevivir al contexto impuesto desde afuera.

A 50 años de aquel 1976, las vivencias de figuras como La Mona y la audacia de bandas como Chebere permiten comprender que la censura operó sobre todas las fibras de la sociedad. El cuarteto no solo resistió; se transformó y amplió su llegada a nuevos públicos, encontrando grietas en el silencio para seguir sonando incluso en los momentos más oscuros.