Una de Piratas. Una de película. El ascenso de Belgrano ante River fue cinematográfico. Y tuvo como a uno de los protagonistas a Claudio Chiqui Pérez, titular en aquel equipo inolvidable y hoy jugando para el Cibao Fútbol Club, en República Dominicana.

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“Acá la liga se juega miércoles y domingo, así que espero tener libre este sábado para festejar. Estoy a una hora de Puerto Plata, una playa tan linda como Punta Cana. Lo ideal sería con un vasito de fernet, que acá se consigue a 30 dólares la botella. Lo más probables es que sea con ron. Y lo que más me gustaría sería festejar con esos hinchas que fueron a alentarnos, muchos se endeudaron y otros hasta perdieron el trabajo por ir a estar con nosotros”, le puso el toque cordobés al diáogo con Vía Córdoba.

Chiqui Pérez (35 años) después de la hazaña con Belgrano y de dos temporadas en Primera con el Celeste pasó a Boca en 2013. Cumplió otro ciclo en el club de Alberdi y defendió camisetas en otros destinos exóticos como la del Varnamo de Suecia y el San Carlos de Costa Rica. Se incorporó en marzo de este año a un club fundado en 2015 en la incipiente liga dominicana. Pero donde guardan registro del impactante ascenso Pirata, condenando a River a bajar a la B.

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“Mis compañeros y el técnico entienden que se trata de una fecha especial para mí, por el logro conseguido. ‘Estás de aniversario’ me dicen. Tengo de compañero a Lihué Prichoda, que jugaba en Racing, y ya me pidió la camiseta negra homenaje. ‘Cuando venga tu familia que me traiga’, me tiró. Es una dicha jugar en este club por el grupo que se formó” asegura el marcador central, quien se recupera de una fractura en un dedo de la mano.

Chiqui en el Cibao Fútbol Club. Se recupera de una fractura en un dedo de la mano, y palpita el festejo Pirata.Claudio Chiqui Pérez

Las impresiones de aquel 26 de junio de 2011 le quedaron grabadas a fuego. “Lo que más recuerdo es el viaje a Buenos Aires para el partido, y el penal que atajó Juanca Olave, porque ahí sentimos que ya estábamos en Primera. Después vino la suspensión, y el convencimiento nuestro de que no se nos escapaba. Al pitazo final corrimos al vestuario porque no se podía festejar en la cancha, y después fue todo una locura. Lo mejor fue cuando pudimos volver a salir para festejar con nuestra gente, que seguía en la tribuna”, recapituló.

Miro todos los partidos de Belgrano, soy un hincha más y quiero que le vaya siempre bien. Hoy en día soy más profesional y me hubiera gustado volver. Estuve cerca cuando Caruso Lombardi era el técnico, no se dio y no guardo rencor”, añadió el Chiqui.

Y a propósito de técnicos, resaltó el valor de Ricardo Zielinski en esa gesta y en su carrera. “El Ruso supo como preparar el partido y nos hizo sentir que no éramos menos que River. Nos habíamos mentalizado en tener que jugar con Olimpo y de pronto había que enfrentar a River. Ahí se vio la mano del técnico. Hasta el día de hoy sigo hablando con él, es el técnico que más me marcó”.