El pedido de Claudio Barrelier a los inquilinos minutos después de entrar con Agostina Vega
Revelaron un testimonio sobre la investigación del femicidio de la menor en el barrio Cofico durante la noche fatal.


La reconstrucción del femicidio de Agostina Vega en Córdoba sumó un elemento revelador a partir de las declaraciones incorporadas al expediente judicial. El testimonio de Lucas Córdoba, hermano de uno de los detenidos, detalló un perturbador pedido del principal acusado minutos después del ingreso de la menor.

Según las cámaras de seguridad del sábado 23 de mayo, Claudio Barrelier entró al domicilio de calle Juan del Campillo 878 junto a la víctima a las 22.55. Apenas nueve minutos después, a las 23.04, ingresaron a la propiedad de barrio Cofico los hermanos Matías y Lucas Córdoba.

De acuerdo al relato judicial, los inquilinos se encontraron con una escena particular al ingresar al comedor de la planta baja. La televisión y la consola de videojuegos estaban encendidas con la música a un volumen sumamente elevado en la propiedad.
Fue en ese instante cuando Claudio Barrelier apareció de manera sorpresiva desde la oscuridad del sector del garage. Sin mediar palabra ni saludar a los presentes, el imputado se dirigió directamente hacia la puerta que comunica el living con el patio interno.

“Descolgó de la pared una llave, se acercó y me dijo que cuando saliéramos cerráramos con llave la puerta del patio y la tiráramos hacia adentro”, detalló Lucas Córdoba, según informó Eche TV. La instrucción consistía en arrojar la llave al comedor a través del hueco de un vidrio roto de la ventana.
Los inquilinos acataron la orden, cerraron la puerta del living y devolvieron la llave por la ventana dañada antes de subir a la planta alta. Para la querella de la causa, este movimiento de sellar el espacio desde el exterior resultó clave para asegurar la escena del crimen.
La fiscalía analiza si esta misteriosa maniobra formó parte de una planificación de Barrelier para evitar que la adolescente de 14 años pudiera escapar. Al dejar la puerta principal cerrada y clausurar el patio, el comedor se transformó en un espacio de confinamiento absoluto.

La pericia acústica oficial confirmó posteriormente que la vivienda funciona como una “caja de zapatos” donde el sonido se transmite con total claridad. Los peritos determinaron que desde el primer piso era “materialmente imposible” no escuchar los gritos de auxilio emitidos esa noche.

Actualmente, la fiscalía liderada por Raúl Garzón mantiene imputados por encubrimiento agravado a los inquilinos Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz. La Justicia investiga el prolongado silencio de la pareja, quienes permanecieron casi diez horas en el inmueble durante el ataque.