“Le tengo miedo”: el escalofriante testimonio de un vecino de Claudio Barrelier
Luego del femicidio de Agostina Vega en Córdoba, vecinos del triple imputado revelaron el temor que sentían en las calles de barrio Cofico.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega sigue sumando testimonios que reconstruyen la conducta de Claudio Barrelier. Vecinos de barrio Cofico, que compartieron años de cotidianidad con el imputado, rompieron el silencio para describir un clima de hostilidad y temor en Córdoba.

A pesar de mostrarse como un ciudadano común que hacía las compras o se sentaba en la vereda, el imputado ocultaba un perfil agresivo. Quienes lo conocieron en el ámbito barrial hoy exigen el anonimato para declarar, movidos por una preocupación persistente.
“Le tengo miedo”, aclaró de forma tajante uno de los tres vecinos que accedieron a perfilar al acusado, en diálogo con La Voz. Según estos relatos, Barrelier era percibido como un hombre “patotero” que buscaba imponer su voluntad a través de la intimidación.

Los testigos, que incluso compartieron partidos de fútbol con él, coinciden en una dualidad marcada. Mientras se mostraba “compasivo con los hombres”, su trato hacia las mujeres era descrito como “agresivo” y “machista”.
Para los investigadores, Barrelier utilizaba su “astucia natural” para manipular a su entorno y comprar lealtades. “Le pagaba la cocaína a todos los amigos”, señalaron fuentes reservadas, sugiriendo que su solvencia económica servía para blindar su impunidad.
El perfil psicológico trazado por los pesquisas refuerza la imagen de un depredador. Se lo describe como un “varón que ejercía violencia contra toda mujer que se le cruzara, a diestra y siniestra”, según el expediente.

Este comportamiento no se limitaba a su círculo íntimo, donde mantenía a su pareja e hija bajo un régimen de “servidumbre”. También se manifestaba en espacios públicos de Córdoba, como las canchas de fútbol, donde solía buscar conflictos físicos y verbales.
“En las canchas desplegó idéntico temperamento hostil. Amedrentaban a los rivales de turno para mostrar supremacía”, detallaron personas vinculadas a su entorno social. Esta conducta dominante fue la que, según la fiscalía, desembocó en la tragedia de calle Juan del Campillo.
Debido al impacto del crimen y las amenazas recibidas dentro del sistema penitenciario, la Justicia dispuso medidas extremas. Barrelier fue trasladado desde la cárcel de Bouwer hacia el penal de Cruz del Eje para garantizar su integridad física.
Actualmente, el principal sospechoso se encuentra aislado y bajo fuerte custodia. Está imputado por abuso sexual y homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y violencia de género, cargos que prevén la prisión perpetua.

La fiscalía de Raúl Garzón continúa recolectando pruebas, mientras la familia de Agostina espera que el juicio oral arroje luz sobre la trama de encubrimiento. “Tienen que pagar todos”, sentenció Melisa Heredia, madre de la adolescente.