La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó este viernes una nueva instancia judicial con la comparecencia de los dos inquilinos que vivían en la planta alta de la casa de Claudio Barrelier, donde, según la investigación, ocurrió el crimen de la adolescente.
Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Azcurruz fueron trasladados a los Tribunales II de Córdoba para presentarse ante el fiscal de instrucción Raúl Garzón, quien busca determinar qué sabían y cuál habría sido su participación en los hechos posteriores al asesinato.
Ambos están imputados por encubrimiento agravado y quedaron bajo la lupa de la fiscalía luego de una pericia acústica que buscó establecer qué podían escuchar desde el piso superior de la vivienda durante la madrugada del crimen.
Inquilinos de Claudio Barrelier: uno declaró y la otra se abstuvo
La audiencia tuvo distintas estrategias por parte de los dos imputados. Eugenia Ludmila Azcurruz, representada por el abogado Marcos Arnold, decidió hacer uso de su derecho constitucional y se abstuvo de declarar ante el fiscal. En cambio, Matías Jesús Córdoba sí prestó declaración durante la comparecencia. Según se supo, lo hizo sin contar con un abogado defensor al momento de su exposición.
Los dos residían en la planta alta de la vivienda ubicada en Juan del Campillo 878, mientras que la investigación sostiene que Agostina Vega estuvo en ese domicilio durante las horas previas a su muerte.
La fiscalía intenta establecer ahora si los inquilinos conocieron lo que ocurría en la planta baja y, en caso afirmativo, si posteriormente realizaron acciones u omisiones que pudieron favorecer al principal acusado.
La pericia acústica que complicó a los inquilinos
Uno de los elementos centrales que derivó en las detenciones fue una pericia acústica realizada en la vivienda. El objetivo fue recrear las condiciones sonoras existentes durante la madrugada del crimen y determinar qué nivel de percepción podían tener quienes se encontraban en la planta alta respecto de los sonidos provenientes del sector inferior.
Según la hipótesis de la fiscalía, el estudio permitió determinar que los sonidos generados en la planta baja podían ser percibidos desde la habitación de los inquilinos. Este resultado reforzó las sospechas sobre el conocimiento que Córdoba y Azcurruz podrían haber tenido respecto de lo sucedido. La pericia fue así uno de los elementos que llevó al fiscal Garzón a avanzar con la imputación por encubrimiento agravado.
Qué investiga el fiscal Garzón
La principal hipótesis de la acusación apunta a un posible “favorecimiento personal y real” hacia quien es señalado como responsable del femicidio. En ese marco, la fiscalía analiza si los inquilinos tuvieron conocimiento de lo ocurrido y si posteriormente mantuvieron una conducta omisiva que pudo beneficiar al autor del crimen.
La investigación deberá determinar, entre otros puntos, qué escucharon durante aquella madrugada, qué hicieron después y si existió algún vínculo o acuerdo previo que explique por qué no denunciaron lo que supuestamente pudieron haber percibido.
Por ahora, la decisión de Azcurruz de no declarar y el testimonio brindado por Córdoba forman parte de una nueva etapa de la investigación, que continúa incorporando pruebas para determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los seis detenidos por el caso.