El duro presente del hermano de Agostina Vega: "Se queda pensando..."
A poco más de un mes del crimen de la adolescente de 14 años, su hermanito de 8 años intenta retomar su vida ante la ausencia de la integrante de la familia.


Para el hermano de Agostina Vega, este miércoles 24 de junio no es un día más en el calendario. A poco más de un mes del femicidio que conmocionó a Córdoba, el niño de 8 años intenta reconstruir su rutina cotidiana en medio de un proceso de duelo complejo.

El pequeño permaneció lejos de las aulas de la escuela por recomendación profesional y tenía previsto retomarla esta semana. Su ausencia en el colegio fue una de las tantas consecuencias directas del impacto emocional que sufrió el núcleo familiar.
La vida diaria del niño está marcada por el recuerdo permanente de su hermana de 14 años. Según relataron sus abuelos en diálogo con La Voz en Vivo, Miguel y Elizabeth, el menor manifiesta sentimientos de profunda tristeza y momentos de frustración ante la pérdida.

Uno de los momentos más difíciles ocurre cada vez que el niño pasa frente al altar que los vecinos improvisaron en la vereda de su casa. “Se queda pensando y se enoja”, explicó su abuelo Miguel sobre las reacciones del pequeño frente a las ofrendas y fotos.
La familia describió que el menor extraña profundamente a Agostina, con quien compartía gran parte de su tiempo. La ausencia de la adolescente en los juegos y en el hogar es un vacío que el niño aún procesa con la ayuda de especialistas.
El retorno al colegio fue una decisión guiada por la psicóloga que asiste al menor. Los profesionales consideran fundamental que el niño recupere sus espacios de socialización y aprendizaje para transitar este momento de dolor.

“Mañana va a empezar el colegio”, había adelantado Miguel el martes 23 de junio, subrayando que el niño “está bien” dentro de la gravedad de la situación familiar. La prioridad de los adultos es brindarle un entorno de seguridad y estabilidad.

Para proteger su salud mental, la familia mantiene un estricto cerco informativo dentro del hogar. En la casa de Melisa, madre de la víctima, se evitó que el niño tenga acceso a redes sociales o noticieros que traten el caso.
El niño estuvo presente durante las primeras horas de desesperación, cuando su madre comenzó a buscar a Agostina. Aquella madrugada de domingo, Melisa llamó a los abuelos para que se quedaran con él mientras ella salía a rastrear el paradero de la adolescente.

A un mes del crimen, el entorno de Agostina se esfuerza por mantener a salvo la infancia del menor frente a la exposición mediática. “Él es chiquito, pero se da cuenta”, sentenció su abuelo sobre la percepción que el niño tiene de la tragedia.

Mientras la causa judicial avanza con tres detenidos, la familia intenta, paso a paso, recuperar una normalidad que se rompió para siempre. El desafío actual es sostener al integrante más pequeño mientras exigen justicia por el femicidio de Agostina.