"Celos enfermizos": la declaración sobre Claudio Barrelier que estremece a Córdoba
Los investigadores de la Justicia reconstruyen el calvario de las mujeres del entorno del hombre en barrio Cofico, previo al femicidio de Agostina Vega.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega, ocurrido en mayo pasado en barrio Cofico, sacó a la luz una trama de violencia sistemática. Los pesquisas trazaron un perfil psicológico del principal acusado, Claudio Barrelier definiéndolo como un hombre que consideraba a las mujeres “objetos de su propiedad exclusiva”.

Según el expediente liderado por el fiscal Raúl Garzón, el imputado imponía un régimen de control absoluto en su vivienda de la calle Juan del Campillo al 800. Este comportamiento no era ocasional, sino que se manifestaba a través de un “acoso psicológico permanente” contra su pareja de años y su hija de 11 años, según publicó La Voz.
Los investigadores señalaron que Barrelier ejercía “celos enfermizos” que se traducían en “prohibiciones cotidianas, encierros velados y descalificaciones constantes”. El nivel de sometimiento era tal que su círculo íntimo carecía de autonomía para realizar tareas simples sin su consentimiento.

Incluso los testimonios indican que el acusado mantenía en “calidad de servidumbre” a su esposa e hija. “En las habitaciones de Juan del Campillo las dinámicas de sumisión resultaron extremas; allí el silencio y el miedo dominaron cada rincón”, detallan fuentes vinculadas a la causa.
Esta conducta posesiva también alcanzó a Melisa Heredia, madre de la víctima, a quien el imputado le hacía escenas de celos diariamente. Según testigos, Barrelier desplegaba un temperamento hostil en cualquier ámbito donde hubiera mujeres, incluyendo las canchas de fútbol de barrio Cofico.
Su afán de dominio se extendía al plano financiero. A pesar de percibir una beca municipal de 500 mil pesos, prohibía estrictamente que su pareja, Marianela Palmero, realizara cualquier actividad laboral externa.
Esta decisión, fundamentada en sus celos, buscaba acentuar la dependencia económica de la mujer y profundizar su aislamiento. “A Palmero no le quedó otra que tolerar que su vivienda se transformase en un espacio sin ley donde se cumplían los caprichos de Barrelier”, explicaron los investigadores.

Claudio Barrelier se encuentra actualmente alojado bajo máxima seguridad en el penal de Cruz del Eje. Su traslado desde la cárcel de Bouwer se dispuso tras recibir amenazas de otros internos debido a la naturaleza del crimen.

El sospechoso está imputado por abuso sexual y homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y violencia de género. Por este delito, la Justicia de Córdoba prevé de forma unívoca la pena de prisión perpetua.