"Ahí van a tener...": la prueba crucial en la causa relacionada al caso de Agostina Vega
Una persona se refirió a la existencia de un objeto con elementos que serían fundamentales para las pesquisas que lleva adelante la Justicia de Córdoba.


Las declaraciones de Carla en el marco de la investigación por el femicidio de Agostina Vega repercutieron de diferentes formas en Córdoba. Una de ellas llegó hasta la Justicia, quién recibió el mensaje de una prueba física que, según ella, contiene evidencia biológica irrefutable sobre lo que ocurría en Wachitas Bar.

La mujer trabajó en el pasado bajo las órdenes de los ahora implicados y señaló que los investigadores cometieron un error al no peritar un elemento . Se trata de un colchón que permanecía en el local y que sería el mismo desde su época en el lugar.
Carla fue contundente al dirigirse a las autoridades judiciales sobre la importancia de este objeto. “Sabes la prueba grande que tenés ahí adentro del bar es la cama, llévate el colchón ese que estaba ahí”, sentenció la testigo durante su declaración a El Doce.

Según sus palabras, el análisis forense de ese objeto revelaría la presencia de múltiples perfiles genéticos. “Ahí van a tener muchísimos ADN y no tan solo mío, sino de todas las que siguieron después de mí y de las otras”, aseguró sobre el flujo de personas en el local.
A pesar de haber mencionado este dato tanto en Jefatura como en Tribunales, la testigo sostiene que la Justicia habría mostrado una “anestesia” frente a la causa. Carla insiste en que las pruebas están allí, pero que no hubo voluntad para profundizar en los peritajes biológicos.
La relevancia del colchón no solo radica en la identificación de sospechosos, sino en confirmar una red de explotación que habría funcionado detrás de la fachada del bar. Carla vinculó este escenario con figuras como Roberto Moyano y Soledad Andreani, señalados como los responsables del lugar.

Para la testigo, el caso de Agostina Vega no es un femicidio aislado, sino un “ajuste de cuentas” relacionado con el submundo de las drogas en Córdoba. “Estoy totalmente segura que atrás de esto hay droga porque yo los conozco”, afirmó respecto a los manejos de la organización.
Incluso denunció que este sistema de impunidad se mantiene gracias a supuestas coimas a policías y empleados municipales. Según su testimonio, esto permitía que locales clausurados volvieran a abrir rápidamente, continuando con las actividades clandestinas que hoy están bajo la lupa.
Aunque el femicidio de Agostina Vega continúa bajo la órbita del fiscal Raúl Garzón, un operativo reciente estuvo vinculado a dos investigaciones distintas que surgieron durante el avance del expediente.
La primera está a cargo de la fiscal de Lucha contra el Narcotráfico, Milagros Rivas, quien investiga una presunta red de comercialización de estupefacientes que habría funcionado dentro del bar.
La segunda es impulsada por la fiscal Ingrid Vago, especializada en Delitos contra la Integridad Sexual, y busca determinar si en el lugar existió una red de explotación sexual que incluso podría haber involucrado a menores de edad.
El vínculo entre el bar y la investigación principal pasa por Soledad Andreani, una de las imputadas por encubrimiento agravado en el femicidio de la adolescente.
Andreani trabajaba en Wachitas y es la propietaria del Ford Ka que, según la hipótesis de la fiscalía, fue utilizado por Claudio Barrelier para trasladar y descartar el cuerpo de Agostina.
Si bien Garzón aclaró en distintas oportunidades que el homicidio no ocurrió en el bar, la información obtenida durante la investigación derivó en nuevas denuncias que son analizadas por otras fiscalías.
Las investigaciones por narcotráfico y explotación sexual se fortalecieron luego de la declaración de Carla, quien aseguró haber ejercido la prostitución dentro del establecimiento.
Mientras aporta estos datos cruciales, Carla denunció que se encuentra en una situación de total desprotección en su domicilio. Actualmente solo cuenta con un botón antipánico y una ayuda económica del Ministerio de Justicia que considera insuficiente para mantener a sus cinco hijos.

“Me privaron salir de mi casa, no puedo andar y ando con miedo”, relató sobre las amenazas que recibe por redes sociales. La mujer asegura sentirse “más presa que los delincuentes” por haber decidido colaborar con una causa que aún tiene muchas piezas por encajar.
Luego de que se empezó a asociar al bar con el caso de Agostina, desde Wachitas emitieron un comunicado en el que negaron cualquier vinculación con el crimen. “El bar Wachitas Bar no tiene ningún tipo de participación ni vinculación con los hechos que actualmente son objeto de investigación por parte de las autoridades competentes”, expresaron.

También aseguraron que las personas señaladas en redes sociales no son propietarias ni forman parte de la titularidad del establecimiento y remarcaron que colaboraron con las autoridades durante las actuaciones realizadas en el local.