El crudo testimonio que sacude el caso Agostina Vega: "No fue un femicidio"
Se trata de una mujer, quien reveló detalles escalofriantes sobre el crimen y denunció el abandono de la Justicia luego de haber brindado declaraciones públicas.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega dio un giro dramático con una nueva aparición pública de Carla, una testigo que trabajó en el Wachitas. La mujer mostró su rostro por primera vez para denunciar que se encuentra desprotegida y sin sustento económico.

Luego de aportar datos cruciales para la causa de la adolescente, Carla aseguró que perdió su trabajo en un polirrubro y vive bajo amenazas constantes a través de redes sociales. Ella relató que su situación es crítica, ya que debe mantener a sus cinco hijos sin poder salir de su hogar por miedo.
La testigo fue contundente al afirmar que el asesinato de la adolescente no fue un hecho aislado de violencia de género, sino algo más profundo. “Estoy totalmente segura de que atrás de esto hay droga, esto fue un ajuste de cuentas”, sentenció con firmeza sobre el móvil del crimen.

Además, Carla apuntó directamente contra el entorno familiar más cercano de la víctima adolescente en una de sus frases más fuertes. “La madre de Agostina es la única que sabe por qué mataron a su hija”, aseguró la testigo sobre el trasfondo del caso.
Actualmente, la mujer sobrevive con una ayuda económica condicionada que le impide iniciar un emprendimiento propio para generar ingresos en su hogar. Según relató, el sistema le exige rendir tickets de comida por montos que ella preferiría invertir en un negocio familiar.

“No quiero que me llenen la jeta de comida, quiero trabajar”, reclamó Carla sobre la modalidad de asistencia que recibe del Ministerio de Justicia. La mujer criticó que solo se le otorgó un botón antipánico, sin custodia policial efectiva en su domicilio actual.
Durante su relato, la testigo insistió en que existe evidencia biológica ignorada por los investigadores en el local donde funcionaba Wachitas. “Llévense el colchón, ahí van a tener muchísimos ADN de todas las que pasaron por ahí”, indicó sobre una prueba clave.
También señaló a Roberto Moyano como el supuesto responsable de una red que incluiría complicidades con funcionarios municipales y policías locales en Córdoba. Según sus palabras, estos vínculos permitían que locales clausurados volvieran a abrir sus puertas rápidamente.
Con cinco hijos a cargo, la vecina manifestó su profundo temor por las consecuencias de haber roto el silencio en un caso de alto impacto. “Sé que después de esto se me viene la noche, pero no me importa”, afirmó sobre su decisión de hablar.
Mientras tanto, la Justicia de Córdoba aún debe definir si Carla será encuadrada bajo la figura de testigo protegido o de víctima de trata. Por el momento, la mujer permanece encerrada en su vivienda, sintiéndose “más presa que los propios detenidos”.
Luego de que se empezó a asociar al bar con el caso de Agostina, desde Wachitas emitieron un comunicado en el que negaron cualquier vinculación con el crimen. “El bar no tiene ningún tipo de participación ni vinculación con los hechos que actualmente son objeto de investigación por parte de las autoridades competentes”, expresaron.

También aseguraron que las personas señaladas no son propietarias ni forman parte de la titularidad del establecimiento y remarcaron que colaboraron con las autoridades durante las actuaciones realizadas en el local.