Los chefs coinciden: "El error más grave del puré de papas es procesarlas calientes"
La clave para un puré inolvidable está en un detalle que muchos pasan por alto.


¿A cuántos les pasa que intentan hacer un puré de papas casero y queda con una consistencia chiclosa o directamente sin sabor? Aunque parece la guarnición más simple del mundo, los expertos aseguran que hay detalles técnicos que marcan la diferencia entre un plato mediocre y uno de restaurante.

Los chefs coinciden: el error más grave es procesar las papas calientes con la minipíner o una batidora eléctrica. Al hacerlo, rompemos el almidón en exceso y convertimos la preparación en una pasta elástica imposible de arreglar.
Como bien afirma el legendario chef francés Joël Robuchon, referente absoluto en esta materia: "Oigo a todo el mundo decir que el puré de papas es muy fácil, pero en realidad es lo más difícil de hacer bien".

Para acercarte a la maestría de Robuchon, el primer paso es la elección de la papa: buscá papas negras o maduras, que son más harinosas y menos acuosas.
Además, el chef Dani García —quien ha revolucionado las redes con sus trucos de cocina— es tajante sobre la técnica: "El que esté pensando en meter la minipimer o una batidora, que se olvide. Nunca quedaría la textura cremosa de este puré".

Lo ideal es usar un pisapapas manual o un pasa-puré. La clave está en no sobretrabajar la papa para mantener esa estructura suave y aterciopelada que buscamos.

El momento de sumar los lácteos es donde muchos fallan. Los expertos insisten en que nunca se debe agregar leche fría directo de la heladera, ya que baja la temperatura de la papa y altera la emulsión.