Desde el Siglo XVI, ha recibido atención especial por los gobiernos, organismos no gubernamentales y productores en el mundo, si bien la tuna es más conocida como un cultivo frutal, y como tal ha adquirido status de cultivo formal en las estadísticas mundiales, los datos estiman que está presente a escala comercial en más de 20 países, cubriendo una superficie aproximada de 150.000 hectáreas.

La tuna como fruta fresca

Para mejorar la productividad y calidad de fruta, debe haber más conciencia de la influencia del ambiente y el manejo de las huertas sobre el crecimiento de la fruta y la maduración. Es también importante establecer estándares de calidad de la fruta e implementar un diseño de huertas y manejo apropiado. Las pequeñas espinas, gloquidios y semillas, son un obstáculo para el mercado. Los gloquidios, adheridos a la cáscara pueden ser removidos después de la cosecha y los consumidores deben ser informados apropiadamente de los mismos. Por otro lado, el contenido reducido de semillas es un reto mayor acerca del cual ha habido importantes desarrollos en décadas recientes. Aunque algunas selecciones de “Bianca” y “Ofer”  están disponibles, es todavía necesaria más investigación sobre el tema.

El mercado interno en Argentina comercializa principalmente la variedad Amarilla sin Espinas: en Rosario, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires, esta fue obtenida en el año 1994 por la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

Cosecha de Tuna

La tuna como forraje

En este escenario, la tuna se transformará en uno de los cultivos más prominentes del siglo XXI. La tuna, puede producir 4 tn ha-1 de Materia Seca sin riego y más 20 tn ha-1 de Materia Seca con riego y proveer 180 tn ha-1 año-1 de agua almacenada en sus cladodios, pencas, representando una excelente opción en costos para proveer agua a los animales.  Los cactus presentan una alta palatabilidad, digestibilidad, y reducen las necesidades de hidratación de los animales.

En Argentina, sin embargo, el potencial de la tuna como forraje no ha sido suficientemente explotado. Las principales especies usadas para forraje incluyen Opuntia ficus-indica Mill., y Nopalea cochellinifera Salm Dyck., y sus variedades. Numerosos reportes sobre el uso exitoso de la tuna como alimento animal los encontramos en México, Sudáfrica y Túnez, usualmente soportados por programas fuertes de investigación y extensión.. En algunos países, los cladodios obtenidos de la poda de plantaciones de tuna son usados como alimento de ganado. Complementando el ingreso de los productores, este podría ser el caso de Argentina.

Nopalitos

La tuna como hortaliza Nopalitos

La búsqueda de cultivos alternativos y tecnologías agrícolas más eficientes parece ser la opción más razonable. Cultivos que poseen mecanismos que les confieren mayor eficiencia de uso del agua, capacidad de crecer en suelos limitantes y tolerancia al frío o calor han sido el sueño de la ciencia agrícola desde la segunda mitad del siglo pasado. El consumo de los cladodios tiernos, conocidos en México como nopalitos, es una tradición que está profundamente enraizada en la cultura gastronómica del país, favorecido por la facilidad de su cultivo y su alta productividad.

Niveles alimenticios de la Tuna

Deberían ser incluidos en los programas Pro Huerta de Argentina, garantizando tener una verdura de hoja verde todo el año y en zonas donde se dificulta la disponibilidad de agua. Los nopalitos son promisorios para el futuro, y actualmente solamente en México son consumidos regularmente, por lo que son necesarios esfuerzos adicionales para diseminar su consumo. La Red internacional de Cooperación técnica Cactus Net ha introducido los nopalitos en cocinas regionales y gastronomía en Etiopía con el proyecto “Mums for Mums”.

Ante tanto mito o realidad, un grupo de investigadores abnegados y convencidos de las bondades de la tuna decidieron aunar esfuerzos y compartir experiencias desde 1991 en Jalisco, México cuando se vislumbra por primera vez la creación de la Cactusnet, una Red Internacional de Cooperación Técnica de la Tuna FAO-ICARDA la cual fue formalizada bajo los auspicios de la FAO en 1993, con el lema “un esfuerzo para producir y conservar el ambiente en las regiones áridas y semiáridas”.

Argentina fue uno de los países fundadores de la Cactusnet. Desde entonces la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la UNSE albergó la coordinación de Latinoamérica y luego del grupo de trabajo del cultivo para fruta, con la convicción de que la Red representa un instrumento efectivo para incrementar la comunicación e intercambio de experiencias tanto a nivel nacional como internacional entre todos los actores involucrados en las actividades de producción, venta y consumo de la tuna y sus productos. Fue así que en este país, particularmente en la provincia de Santiago del Estero, se han organizado diferentes eventos como cursos, talleres, simposios y reuniones técnicas y se han producido materiales escritos para difundir los conocimientos. Argentina ha participado y hecho aportes técnicos en innumerables actividades nacionales e internacionales organizadas en otros países.