Han pasado 531 días del cruel asesinato de Fernando Báez Sosa. En la madrugada del 18 de enero de 2020, un grupo de rugbiers le dio una golpiza a la víctima de 18 años en la saluda del boliche Le Brique de Villa Gessel que terminó con su vida. Desde entonces, los ocho detenidos permanecen en la cárcel.

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Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz pasan sus días en la Alcaidía Departamental N°3 de Melchor Romero, en La Plata. Aún amigos, están todos imputados como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”.

Fernando Báez Sosa, asesinado en enero de 2020 en Villa Gesell.

Están divididos de a dos en cuatro celdas de tres por tres metros y comparten un celular que se van pasando para comunicarse con el mundo exterior. Además, sus familiares los visitan semanalmente cada lunes entre las 8 y las 12. Sólo pueden hacerlo sus madres, padres, hermanos, hermanas y parejas. Mientras que uno solo había anotado a su novia en la lista de visitas, desde hace unos meses que la chica no va más.

Debido a la pandemia, las visitas higiénicas quedaron suspendidas y los encuentros con sus familias se da con los protocolos de seguridad (distancia social, barbijos y alcohol en gel). “Durante estos meses exhibieron cambios de conducta muy notorios, con cuadros depresivos”, reveló una fuente que dialogó con TN.

A pesar de no tener contacto con el resto de la prisión, de lunes a viernes tienen tres horas donde dejan el pabellón Nº6 para reunirse en el patio, caminar y dialogar. Los turnos son aleatorios, sin importar horario o clima.

Nunca hicieron pedidos especiales. El teléfono celular que tienen recibe únicamente llamados y mensajes de texto. No poseen redes sociales ni WhatsApp. Pero mantienen un perfil bajo, ni siquiera han solicitado ingresar un televisor para las celdas o algún otro aparato tecnológico”, aseguraron las fuentes.

No hay un líder definido pero sí tienen un pensamiento en común. Es que todos tienen los mismos miedos e incertidumbres. Ni ellos ni sus familiares dialogan abiertamente con la prensa y no lo harán hasta que comience el juicio. Su abogado, Hugo Tomei, se encargó de desestimar cualquier pedido de entrevistas.

Los rugbiers en Villa Gesell

Sienten que todas las personas los odian y con ello el temor de la agresión física, dado que la verbal es constante, aunque en los últimos meses disminuyó”, revelaron, indicando porqué mantienen un régimen hermético.

Tienen miedo a ser separados e incorporados a otros grupos donde pueden ser atacados. “Son un problema para la unidad penal porque al Estado no le quedaría otra que hacerse responsable si algo les sucediera. Si los trasladan a otro lugar y les pasa algo, si la vida y la salud de ellos se pone en peligro, la responsabilidad es del Estado”, indicaron.

El penal les ofrece un sistema de viandas que los rugbiers consideran “bastante tolerable”. Además, sus familiares le proveen alimento de más, mientras no precise ser refrigerado. “Los paquetes son rigurosamente requisados, como el de cualquier detenido. Suelen recibir yerba, galletitas, productos de higiene, cigarrillos, prendas de vestir, libros, entre otros”, explicaron.

El desayuno y la merienda incluyen infusiones, pan y mermelada. Para el almuerzo y la cena les sirven variedad de platos como milanesa de pollo con arroz o milanesa de carne con ensalada de repollo, tomate y lechuga. También pata y muslo de pollo con papas al horno y risotto. Por lo general, de postre comen gelatina o flan.

Las fuentes indicaron que no hubo ningún incidente y que, según las condiciones climáticas, trabajan en la quinta de la Alcaidía una o dos veces por semana. “La única lectura que tienen permitida es mediante las novelas y los libros que les acercan sus padres o están en la biblioteca del penal. Suelen leer mucho e intercambiarlos entre ellos”, detallaron.

Los rugbiers están detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, en la madrugada del 18 de enero de 2020, a la salida de la disco Le Brique en Villa Gesell.

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Aún no hay fecha para el juicio de los acusados que estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 1 (TOC 1). Por parte del Ministerio Público intervendrá el fiscal Juan Manuel Dávila, a cargo de la Fiscalía N°8 de Dolores.

La instrucción de la causa estuvo a cargo de la fiscal Verónica Zamboni, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°6 de Villa Gesell. También intervendrán fiscales de la cabecera del departamento judicial ya que la UFI está ubicada a más de 150 kilómetros de la sede del tribunal.

“Ellos están a la espera del proceso y ansiosos por conocer la fecha del juicio. Sin embargo son conscientes de que ya están juzgados. Lo saben desde el momento en el que se exhibieron sus rostros y todo el país pidió que sean condenados. Los ocho que están detenidos saben que es así”, agregaron las fuentes.

Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi son los dos jóvenes que fueron sobreseídos del caso. “Ellos están afuera y saben que no van a volver a ser detenidos, pero están afectados como sus amigos. Todavía salen de sus casas con cuidado, porque cada tanto reciben un insulto o les gritan cosas. Les pasa en Zárate, su lugar. A partir de ahí, los que están adentro no quieren ni imaginarse cómo serán sus vidas afuera”, concluyeron.