La expresidenta y actual senadora afirmó que no tiene ni siquiera "los derechos ni las garantías del ciudadano común".


Cristina Kirchner aprovechó la primera sesión del año del Senado para inaugurar la campaña electoral, en la que aparece, aún sin confirmarlo, como la principal candidata de la oposición: presentó una cuestión de privilegio contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por considerar que es víctima de una persecución judicial.

En la sesión preparatoria del Senado, que se realiza cada año, antes de la apertura del período ordinario de sesiones, para renovar las autoridades del cuerpo, la expresidenta habló durante casi 12 minutos durante los cuales cuestionó el supuesto “sistema perverso” entre el Poder Judicial, periodistas y embajadas extranjeras que se montó con el fin exclusivo de perjudicarla en los tribunales, por ser la principal dirigente de la oposición.

“Es evidente que algunos otros senadores, senadoras, políticas, diputadas o diputados pueden tener privilegios, pero lo que es esta senadora de la Nación, expresidenta de la República dos veces elegida por el voto popular, no es que tiene privilegios: ni siquiera tiene los derechos ni las garantías que tiene cualquier ciudadano común en este país”, se quejó la líder de Unidad Ciudadana.

Cristina sostuvo que en el Poder Judicial está montado un lawfare (guerra jurídica) en su contra y al respecto, con Miguel Pichetto mirando al piso con rostro adusto, distinguió a “la oposición en serio, la que verdaderamente se opone a este de modelo de entrega, saqueo y hambre”, de la que es “solamente cartón pintado”.

Mencionó a la sentencia del juez Alejo Ramos Padilla, dijo que los acusados de los supuestos sobornos para involucrar a funcionarios suyos en la causa de los cuadernos están “filmados, grabados, fotografiados y whatsappeados pidiendo coimas” e insinuó que detrás de estas maniobras para perjudicarla judicialmente está la Embajada de Estados Unidos.

Por la actuación de esta embajada extranjera en esta presunta trama en su contra es que Cristina Kirchner entiende que la Corte debe intervenir porque tiene competencia originaria y exclusiva. Y por eso pidió una cuestión de privilegio en contra del máximo tribunal.

De esta manera, Cristina buscó instalar en la agenda pública la causa por la supuesta extorsión del abogado Marcelo D’Alessio a al empresario agropecuario Pedro Etchebest, hecho que es investigado por la justicia federal de Dolores, Ramos Padilla, quien pertenece a la agrupación kirchnerista de magistrados Justicia Legítima.

En el marco de esa causa, Ramos Padilla procesó a D’Alessio por el delito de extorsión y como supuesto miembro de una asociación ilícita que se dedicaba a extorsionar empresarios y sacarles dinero, o hacerlos ir a declarar en distintas causas judiciales.

En esa causa, D’Alessio fue acusado de reclamarle a Etchebest 300.000 dólares por un supuesto pedido del fiscal Carlos Stornelli, para no quedar involucrado en la causa denominada los cuadernos de las coimas, que justamente involucra a empresarios y funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner en supuestos sobornos para la realización de obras públicas.

Antes que Cristina habían hablado otros cuatro de los nueve senadores del Frente para la Victoria: la santafesina María de los Ángeles Sacnun, la correntina Ana Almirón, la mendocina Anabel Fernández Sagasti y el neuquino Marcelo Fuentes, presidente del bloque. Todos resaltaron la investigación que lleva adelante Ramos Padilla y sostuvieron que su jefa política es víctima de una operación judicial.






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