La expresidenta chilena Michelle Bachelet dio el lunes 10, en Ginebra, su primer discurso como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.


Dedicó buena parte de su primer discurso público a exigir que los gobiernos latinoamericanos actúen para defender a activistas y para ayudar a los nicaragüenses y venezolanos que han huido de sus hogares a causa de las crisis en esos países, al igual que a “atender las razones por las cuales han salido”.

Recordemos que en los últimos meses han sido asesinados aproximadamente cincuenta de ellos en Colombia, una decena en Guatemala y varios ambientalistas en México.

Señaló que “es un honor ser llamado a este mandato para ayudar a los Estados a defender los derechos humanos de su pueblo, en este año en el que celebramos el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos”.

La Declaración Universal es un compromiso con valores y políticas que han brindado un tremendo beneficio a millones de personas. Este Consejo, mi Oficina y todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas deben seguir impulsando ese trabajo. El futuro de nuestro mundo depende de eso.

Bachelet escucha un discurso en Ginebra, Naciones Unidas

También agradeció “los logros de mi predecesor, el Alto Comisionado Zeid. Su activismo, su humanidad y su formidable inteligencia han promovido la causa de los derechos”.

“He sido una detenida política y la hija de detenidos políticos. He sido refugiada y médico. Dirigí un organismo de las Naciones Unidas y me sentí honrada de dirigir a mi país, en dos ocasiones, como su Presidente”, señaló en su discurso.

Y recordó el 45° aniversario del golpe de Estado chileno: “Esta es la víspera del día en que nosotros, los chilenos, conmemoramos el recuerdo del golpe de Estado, hace 45 años, y los años siguientes de brutal opresión y derramamiento de sangre. Mi país ha conocido el dolor y el terror de la tiranía. Pero me enorgullece decir que hemos sido capaces de superar las divisiones y enfrentar grandes desafíos, conformando instituciones que permiten una mayor participación y una mayor libertad, justicia y dignidad para nuestro pueblo”.

La nueva alta comisionada hizo especial énfasis en la situación de los defensores locales de los derechos humanos en esa región, donde están siendo víctimas de inusitada violencia.

Pese al cese del conflicto y a las perspectivas de paz que nacieron del acuerdo suscrito entre el Estado y la guerrilla de las FARC, Colombia fue el país donde Bachelet reportó el número más elevado de homicidios de activistas.

Precisó que entre el 1 de enero y el 1 de septiembre pasados, su oficina registró el asesinato de 53 líderes de los derechos humanos en Colombia, mientras que otros 57 casos están en proceso de verificación.

Comienza el discurso de Bachelet durante la inauguración de la °39 sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

En México, continuó, hubo ocho activistas asesinados en los primeros ocho meses de 2018, superando a las víctimas registradas durante todo el año pasado.

Muchos otros defensores de los derechos humanos que sobreviven, sufren persecución judicial, denuncias abusivas, campañas de difamación, son vigilados, amenazados de muerte o sujetos a ataques, agregó.

Bachelet también denunció que muchos periodistas en México corren una suerte similar, con 12 asesinatos documentados en 2017 y ocho este año, más un desaparecido.

El tercer país de la región por el que Bachelet expresó preocupación en este mismo ámbito fue Guatemala, con 12 asesinatos de activistas este año, comparados con ocho en 2017.

Sobre la situación en Guatemala, la alta comisionada consideró “deplorable” la decisión del gobierno de rescindir el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) e impedir la entrada al país de su responsable, Iván Velásquez.

Bachelet expresó la inquietud que existe por la situación de los inmigrantes en Europa y los planes de consolidar los mecanismos para su repatriación o expulsión.

También se refirió a las violaciones de los derechos humanos en Birmania, a los conflictos en Siria, Afganistán y el Yemen, entre otras varias situaciones. Esas medidas “ponen fin a un instrumento esencial de lucha contra la impunidad y la corrupción”, denunció.

Para finalizar, aseguró a los países que, justamente como exjefa de Estado siempre estará dispuesta a escuchar a los gobiernos porque puede entender sus preocupaciones, pero también les recordará su responsabilidad fundamental de proteger los derechos de sus pueblos.






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