Jésica, esposa de Leandro Alcaraz, habló por primera vez. Afirmó que no confía en la Justicia y que tiene "miedo" de que el detenido menor de edad "salga".


La viuda de Leandro Alcaraz, el chofer de colectivos asesinado el domingo en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, dijo este miércoles que no confía en la Justicia y que tiene “miedo” de que el detenido menor de edad “salga”.

“Tengo miedo por la vida de cualquiera. Yo quiero que lo que le pasó a mi hija no le pase a nadie”, dijo este miércoles por la tarde a la prensa Jésica, la esposa de la víctima. En ese sentido contó: “Mi hija dice que su papá se fue con el colectivo al cielo”.

“La verdad que no, porque veo gente que entra y sale como si nada, y uno es menor y tengo miedo que de que salga; es lo que más me preocupa”, afirmó la esposa de la víctima, al ser consultada si le tranquilizaba o aliviaba que por el crimen ya hay dos sospechosos presos.

Y agregó: “Nunca confié en la justicia. Hace unos meses mataron a mi primo para robarle la moto y mucho menos ahora que me pasó a mí.”

Según Jésica, el domingo pasado, Leandro “se fue a trabajar como siempre”, aunque con algo de “fiaca” porque había jugado al fútbol, deporte en el que era hincha fanático de River Plate.

La viuda del chofer negó que aquel día haya sido el cumpleaños de su única hija, por lo que su marido no había cambiado de día franco para no perderse el festejo.

Respecto de cómo se enteró del crimen, indicó que ella se encontraba sola junto a su hija en su casa y recibió la primera información parcial de una amiga que es pareja de otro otro chofer.

A su vez, Jésica dijo que ella quería regresar con su esposo a Corrientes, donde residen los padres y un hermano menor de él, porque allí iban a tener “más libertad”.

“Se llevaba un teléfono viejo por si le robaban. Pero no le quisieron robar”, contó la mujer entre lágrimas y acompañada por su cuñada, Jaqueline, su suegra y otros familiares.

“Hace un año compramos nuestro terreno y estábamos haciendo nuestra casa“, recordó Jésica, quien detalló que su esposo había trabajado de remisero y que era chofer de la Línea 620 desde 2016.

“Estábamos orgullosos y contentos de poder hacer las cosas nosotros”, remarcó y luego relató que se conocieron hace 11 años, en la escuela, donde ella practicaba handball y él básquet.






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