"La relación es de trabajo y en un contexto de campaña", dijo la gobernadora bonaerense, quien se mostró con "energía" para dar vuelta la elección.


La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, reconoció este jueves tener “diferencias” con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al señalar que la relación es de “trabajo”.

“La relación es de trabajo y en un contexto de campaña, con roles distintos. Por supuesto que tenemos diferencias y está bien que así sea, porque no somos un partido homogéneo“, dijo Vidal en diálogo con radio La Red. 

Marcos Peña y María Eugenia Vidal. (DYN)

Por otra parte, sostuvo que toda su “energía está en dar vuelta la elección“, pero prometió que en caso de que gane su rival del Frente de Todos, Axel Kicillof, habrá “una transición ordenada” y aseguró que su objetivo con la política va más allá de los comicios.

Con respecto a las elecciones PASO de agosto, consideró que la distancia entre ella y el candidato de Alberto Fernández marcó “una diferencia grande”. Sin embargo, dijo ser “de las que creen que cuando te votan no te dan un cheque en blanco: hay que hacer un examen todos los días y en ese voto nos dijeron que no alcanza, que no es suficiente”.

Y se sinceró: “Hablaría mal de nosotros que Juntos por el Cambio no continuara porque no se cumple el objetivo de un cargo. Mi objetivo con la política, con el servicio, va más allá de una elección”.

Para la gobernadora, “las cifras de la pobreza son alarmantes”, aunque el oficialismo puso “lo mejor que está al alcance” para combatirla. Y añadió que “el voto nos dijo que la inflación pegaba mucho en alimentos y tomamos medidas para responder a eso“.

Y recordó, en ese sentido, que “la provincia fue la única que eliminó los impuestos en luz y gas para paliar los tarifazos”.




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