La mañana del domingo era cálida y con un viento suave del norte, invitaba a un recorrido distinto al que estaba acostumbrado sobre la costa del Mar de Ansenuza.

Guillermo Pucheta me invitó a conocer la zona del puente San Rafael: “Es lo mejor que vas a ver, es un paisaje hermoso, tiene un sector donde podemos bajar al rio y también podemos visitar el puente”, dijo el guía.

Esta vez los caminos fueron de ripio en su mayoría, pasamos por tambos , colonias y algunas ruinas de viejos salones de encuentro. Tuvimos que usar la ruta para unir caminos, fueron unos 5 kilómetros interminables, porque los camiones no dejaron de pasar por esa ruta.

A medida que avanzábamos , el camino se estrechaba cada vez mas, llegando así al campo privado que con previo permiso pudimos abrir las tres tranqueras que nos separaban del rio.

Viaje A San RafaelVia Ansenuza | Via Ansenuza

Luego de bajar 10 metros por las barrancas, con un cable de acero colocado para ese fin, por los dueños del lugar, pudimos tener el primer contacto con el agua. Un maravilloso lugar lleno de vegetación autóctona, rastros de animales salvajes y por lo que se veía a simple vista, los peces también fueron protagonistas de este ambiente.

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Otra particularidad es que pudimos observar restos fósiles de un gliptodonte, que es como un amadillo gigante que vivió en la época del pleistoceno.

Por ultimo, visitamos el puente San Rafael, una estructura símbolo de las culturas inmigrantes que han dejado sus huellas y el legado del trabajo duro de sol a sol.

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Las 7 horas de viaje en bicicleta sumaron casi 100 kilómetros, nos trajimos grandes paisajes grabados en nuestros ojos y como así también un poco de conocimientos arqueológicos, sin lugar a dudas un lugar recomendable para encontrarse con la tranquilidad absoluta y las ganas de explorar.