El uso del lenguaje y la adopción de expresiones informales varían de forma radical según la geografía y la historia de cada región. Palabras que en el habla cotidiana de un país resultan completamente habituales para describir situaciones comunes pueden adquirir connotaciones ofensivas o desubicadas al cruzar las fronteras. Este fenómeno es frecuente en la relación entre el español rioplatense y el portugués brasileño, donde determinados términos comparten origen pero tomaron rumbos culturales opuestos.
En ese sentido, la docente y creadora de contenido Sonia Rodríguez Mella advirtió en sus canales de divulgación sobre los riesgos de utilizar la palabra "quilombo" durante un viaje a Brasil: "Nunca digas quilombo en Brasil, porque allá podría sonar racista y esta palabra para un argentino podría ser normal en realidad, pero en Brasil tiene un trasfondo fuerte e impresiona".
De la resistencia histórica al uso despectivo en el Río de la Plata
La especialista explicó el significado que la palabra conserva en el territorio brasileño: "En la historia brasileña, los quilombos eran asentamientos o comunidades formadas por personas esclavizadas de origen africano que escapaban en busca de su libertad, como el famoso Quilombo dos Palmares".
POR QUÉ NO DECIR "QUILOMBO" EN BRASIL 🇧🇷⚠️
La profesora de portugués Sonia Rodríguez Mella explica por qué esta palabra tan común en Argentina resulta insensible en Brasil debido a su historia de resistencia afrodescendiente. Alternativas para no cometer un error al viajar. pic.twitter.com/hNLRPlBm6j
En la actualidad, las comunidades quilombolas representan un símbolo fundamental de identidad, orgullo cultural, resistencia y derechos colectivos. Por este motivo, emplear el término como sinónimo informal de desorden o lío "cae re mal y suena desubicado e insensible".
Asimismo, la profesora detalló cómo mutó el vocablo al incorporarse a la región rioplatense durante la época colonial: "La palabra llegó al Río de la Plata durante la época colonial, vinculada a las lenguas y poblaciones africanas que llegaron a esta región". Con el tiempo, las reuniones de las personas negras comenzaron a ser vistas de forma despectiva y asociadas a la marginalidad.
Más tarde, el lunfardo incorporó el término para designar prostíbulos clandestinos y peleas, derivando con las décadas en el significado actual de desastre o caos. Para evitar situaciones incómodas, la docente sugiere reemplazarla por alternativas locales en portugués como "bagunça", una opción natural para referirse al desorden.
¿De dónde viene la palabra? El trasfondo lingüístico del término
Desde el análisis sociolingüístico y la etimología, la evolución de este vocablo refleja cómo los procesos históricos moldean el léxico de las naciones. La palabra proviene del kimbundu (lengua bantú hablada en Angola), donde el término kilombo señalaba originalmente una fortaleza, campamento o reunión de iniciación.
Durante el período colonial en Brasil, la expresión pasó a denominar a los poblados autogestionados por afrodescendientes que huían de la esclavitud, consolidando una carga semántica vinculada a la libertad y la dignidad social. Sin embargo, en la cuenca del Río de la Plata, el sesgo de las élites coloniales aplicó el vocablo con una carga despectiva hacia los espacios habitados por la población afrodescendiente.
El origen de quilombo.(Gentileza)
La marginación social de estos grupos llevó a que, a fines del siglo XIX y principios del XX, el lunfardo adoptara la palabra para referirse a los lugares de nocturnidad clandestina y, posteriormente, a cualquier contexto caracterizado por la confusión o el descontrol.