Magdalena Perelló, cardióloga: "No solo necesitas una dieta sana para proteger tu corazón. Necesitas vínculos sanos"
La especialista analiza las conclusiones del estudio sobre longevidad de la Universidad de Harvard y destaca el impacto de las relaciones humanas en la salud.

El cuidado de la salud cardiovascular se sostuvo históricamente sobre pilares tradicionales como el control del colesterol LDL, el manejo de la hipertensión arterial, la alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico. Sin embargo, la medicina preventiva comenzó a incorporar otros factores intangibles con una incidencia directa en el organismo.

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La médica e investigadora Magdalena Perelló, autora del libro Corazón sano. Hábitos, alimentación y descanso para una vida larga y saludable, enfatiza la relevancia de los lazos afectivos señalando que "no solo necesitas una dieta sana para proteger tu corazón, necesitas vínculos sanos".

A través de sus canales de divulgación, la cardióloga explica que el estado de las relaciones personales afecta de forma medible el funcionamiento cardíaco y vascular. Durante décadas se abordó la enfermedad cardiovascular exclusivamente desde parámetros metabólicos, pero la evidencia reciente demuestra que la calidad del entorno social y afectivo actúa como un factor protector o de riesgo equivalente a la dieta o la actividad física.
La longevidad y las conclusiones del estudio de Harvard
Para fundamentar la importancia de las relaciones humanas, la especialista cita el histórico estudio sobre desarrollo adulto de la Universidad de Harvard, una investigación que analizó el seguimiento de más de 700 personas durante 80 años. El informe concluyó que el factor determinante para una vida prolongada y saludable no reside únicamente en la genética, el poder adquisitivo o el ejercicio, sino en la profundidad de los vínculos interpersonales.
Los principales hallazgos del análisis clínico y social destacan:
- Protección cardíaca: Aquellas personas con vínculos familiares y de amistad sólidos y satisfactorios registraron menor incidencia de enfermedades cardíacas a lo largo de su vida.
- Impacto de la soledad: La soledad crónica genera un estado de estrés sostenido que incrementa la inflamación sistémica, afectando negativamente la salud de las arterias.
- Los pilares del envejecimiento: Publicaciones de la misma institución sitúan a la conexión social al mismo nivel de relevancia que el movimiento físico, la nutrición, el sueño reparador y la gestión del estrés.
En palabras de Perelló, "el corazón se alimenta de abrazos, conversaciones, amigos que suman. La soledad crónica enferma; la conexión cura".
VÍNCULOS SANOS PARA CUIDAR EL CORAZÓN ❤️
— Vía País (@ViaBsAscomar) September 11, 2026
La cardióloga Magdalena Perelló repasa el histórico estudio de Harvard sobre longevidad y explica por qué las buenas relaciones personales protegen la salud cardiovascular tanto como la dieta o el ejercicio. pic.twitter.com/UBZ2O0pcog

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Cómo la conexión social regula el estrés del organismo
La relación entre los lazos afectivos y la salud cardíaca se explica a través de la regulación del sistema nervioso. Mantener conversaciones fluidas, compartir pasatiempos y contar con una red de apoyo emocional ayuda a reducir los niveles de cortisol y adrenalina, hormonas asociadas al estrés crónico que elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Participar activamente de actividades comunitarias, cultivar amistades profundas y dedicar tiempo a la familia resultan intervenciones cotidianas de gran valor terapéutico. Proteger la salud cardiovascular requiere de una mirada integral donde el autocuidado físico se complemente de manera obligatoria con el cultivo de relaciones humanas saludables.
