Los expertos pediatras y odontólogos coinciden: "El chupete no es el enemigo, pero mantenerlo demasiado tiempo puede alterar la mordida infantil"

Utilizar este accesorio durante los primeros meses satisface la necesidad innata de succión del bebé, aunque prolongar su hábito causa maloclusiones y deformaciones óseas.

Los expertos pediatras y odontólogos coinciden: "El chupete no es el enemigo, pero mantenerlo demasiado tiempo puede alterar la mordida infantil"
Chupete. (Canva)
19 de octubre de 2026, 19:48

El chupete se consolida como uno de los recursos más extendidos entre los padres para calmar el llanto, brindar consuelo y favorecer el descanso nocturno de los bebés. En las primeras etapas de vida, este elemento cumple la función esencial de canalizar la succión no nutritiva, un reflejo natural de maduración. Sin embargo, profesionales de la salud bucodental advierten que el uso desmedido a lo largo de los años puede derivar en consecuencias anatómicas severas.

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El odontólogo Jesús Barrau aclara el enfoque con el que se debe evaluar este objeto cotidiano. Según explica el especialista, "el chupete no es el enemigo, pero mantenerlo demasiado tiempo puede alterar la mordida infantil". El problema central no radica en su empleo inicial, sino en la continuidad del hábito durante demasiadas horas al día mientras la estructura facial y dentaria se encuentra en pleno proceso de desarrollo.

La recomendación de los expertos sobre el uso del chupete.
La recomendación de los expertos sobre el uso del chupete. (Canva)

Las consecuencias anatómicas de la succión prolongada

La presión repetitiva ejercida por la tetina sobre el paladar y las encías modifica paulatinamente la cavidad oral. Entre las alteraciones más frecuentes destaca la mordida abierta anterior, una condición donde los dientes frontales superiores e inferiores no logran tomar contacto al cerrar la boca. Asimismo, la succión constante favorece la aparición de mordida cruzada, el apiñamiento dental y la desviación de los incisivos hacia afuera.

Sumado a los problemas estéticos y funcionales, impregnar el accesorio con sustancias dulces como miel o azúcares para calmar al niño incrementa de forma drástica el riesgo de padecer caries tempranas. Por otra parte, la tensión sobre la articulación temporomandibular puede desencadenar molestias locales y dificultades para masticar correctamente a medida que la infancia avanza.

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Pautas de retiro progresivo para proteger el desarrollo oral

Para evitar secuelas permanentes, los profesionales aconsejan iniciar la reducción del uso diurno entre los 12 y los 18 meses de vida. Posteriormente, el proceso de retiro progresivo debe intensificarse entre los 18 y los 24 meses. La meta recomendada por la Sociedad Española de Odontopediatría consiste en erradicar por completo el hábito antes de cumplir los 3 años de edad.

La advertencia de los expertos sobre el chupete.
La advertencia de los expertos sobre el chupete. (Canva)

Respetar estas pautas temporales permite que las estructuras bucales se recuperen y continúen su crecimiento de manera espontánea. Al momento de la despedida del objeto, los especialistas sugieren evitar métodos drásticos o traumáticos, apostando por acuerdos voluntarios, estrategias lúdicas y la firmeza familiar para atravesar los días iniciales de desacostumbramiento de forma segura.