Marie Kondo, 42 años, experta en orden, explica cómo cambió de idea tras tener a su tercer hijo: "El objetivo no es estar siempre ordenado"
La creadora del afamado método KonMari confiesa que la maternidad la llevó a revisar sus prioridades y priorizar la tranquilidad familiar por encima del perfeccionismo en el hogar.

Marie Kondo conquistó a millones de personas en todo el mundo enseñando a conservar únicamente aquellos objetos que aportan alegría. Sin embargo, la llegada de su tercer hijo transformó de manera radical su forma de organizar el espacio cotidiano y encarar la convivencia familiar. Enfrentarse a las demandas cambiantes de tres niños pequeños le demostró que mantener la casa impecable de forma constante no siempre resulta posible ni saludable.

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Frente a mañanas complejas con escolares y bebés en simultáneo, la especialista decidió flexibilizar sus propias exigencias para no terminar el día agotada. La autora comprende que el orden estricto deja de tener sentido cuando se transforma en una fuente inagotable de estrés o tensión en la casa. "Quizá no sea necesario ordenarlo todo cada día porque, sencillamente, no tenía tiempo ni energía suficientes para hacerlo", reconoció la experta al reflexionar sobre sus viejos hábitos.

La diferencia entre un hogar feliz y el perfeccionismo
Aceptar que la casa no estará siempre despejada forma parte de un aprendizaje continuo para la referente del método KonMari. En primer lugar, posponer las tareas del hogar al final del día le permite dedicar tiempo de calidad a la recuperación física y emocional. "Lo más importante que comprendí es que debo actuar pensando en lo que es mejor para mi familia, y eso significa dedicarme el tiempo necesario para descansar y recuperarme", explicó al detallar su cambio de enfoque.

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Asimismo, entiende que el fin último del orden no es exhibir ambientes de catálogo, sino construir espacios que transmitan calma. "El objetivo no es estar siempre ordenado, el objetivo es crear un entorno y un espacio que aporten alegría a tu vida", aclaró para dejar en claro que la organización debe estar al servicio del bienestar y no al revés.

Una mirada más humana hacia la organización diaria
Esta resignificación de sus propios principios no implica abandonar el icónico sistema de organización que la volvió famosa. Por el contrario, invita a aplicar sus herramientas con compasión, adaptando las rutinas a las diferentes etapas de la vida sin sentir culpa. Entender que las dinámicas del hogar cambian constantemente alivia la presión social que sufren muchas familias en el día a día.
Aceptar el desorden temporal permite disfrutar del presente sin desgastar la energía en exigencias inalcanzables. La verdadera magia del hogar radica en habitar ambientes donde prime la contención, la calidez y la flexibilidad cotidiana. Cuidar el bienestar mental de la familia representa, en definitiva, el logro más valioso dentro de cualquier proyecto de vida.
