La inteligencia no se mide únicamente por la acumulación de conocimientos o el éxito académico, sino por la capacidad de procesar la información de manera objetiva, cuestionar las propias certezas y evitar las trampas del pensamiento intuitivo. En la vida cotidiana, es habitual caer en distorsiones lógicas que nos hacen percibir el entorno de forma sesgada, generando una falsa sensación de infalibilidad.

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En ese marco, el economista, inversor y especialista en toma de decisiones Sergio Feler enumeró en sus plataformas de divulgación ocho comportamientos o hábitos cognitivos que revelan cuándo una persona está operando bajo sesgos de razonamiento antes que desde una inteligencia crítica real.

Los sesgos que distorsionan la realidad
Según Feler, la mayoría de los errores que más nos perjudican en la toma de decisiones no nacen de la falta de información, sino de la forma en que deformamos los datos para que encajen en nuestras ideas previas.
Entre los principales patrones identificados por el analista destacan:
- La anécdota como evidencia científica: "La primera es que usás una anécdota como si fuera evidencia. 'Mi abuelo fumó toda la vida y vivió 90 años'. La medicina acaba de ser derrotada por tu abuelo", ejemplificó Feler sobre la tendencia a generalizar a partir de casos aislados ignorando la estadística.
- El sesgo del resultado: Consiste en evaluar si una decisión fue acertada basándose únicamente en el desenlace final y no en el proceso de análisis. "Si alguien hizo una imprudencia y salió bien, para vos es un maestro en lugar de un estúpido que tuvo suerte", remarcó.
- Pensamiento dicotómico: Reducir la complejidad del mundo a solo dos categorías opuestas sin matices. "Solo entendés el mundo en dos categorías: genio o idiota, éxito o fracaso, héroe o villano", explicó.
- La necesidad de un único culpable: Buscar explicaciones conspirativas o simplistas ante dinámicas complejas. "Todo problema complejo necesita un único culpable. Si sube un precio, pierde tu equipo o fracasa un negocio, alguien tuvo que planearlo", afirmó.
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— Vía País (@ViaBsAscomar) August 20, 2026
El economista Sergio Feler detalló las 8 señales y sesgos cotidianos que demuestran que no somos tan inteligentes como creemos. Desde el uso de anécdotas como "prueba" hasta la falacia del resultado. pic.twitter.com/AaQdUjqYoy

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Falacias en la discusión y rigidez mental
La segunda mitad de las señales identificadas por Feler se centra en la resistencia a revisar el propio criterio y en los vicios al debatir con otros:
- Criticar sin proponer: "Encontrás defectos en todas las ideas, pero nunca una alternativa mejor", señaló el especialista.
- La falacia del hombre de paja: Consiste en distorsionar la postura ajena para facilitar el ataque. "Para discutir primero volvés estúpido el argumento del otro, le quitás los matices, los exagerás y después lo destruís".
- Rechazo por incomprensión: "Descartás inmediatamente todo lo que no entendés. Decís que es una boludez y listo, el universo volvió a tener exactamente el tamaño de tu cabeza", expresó Feler sobre la falta de curiosidad intelectual.
- Sesgo de confirmación selectivo: "Solo llevás la cuenta de tus aciertos. Tus predicciones correctas son pruebas, pero las incorrectas son excepciones".

Para Feler, detectar estas conductas es el primer paso hacia una mayor madurez mental: "Las mejores decisiones empiezan cuando aprendemos a desconfiar de nuestras propias certezas".

