Duki rompió el silencio tras la denuncia de su tatuador: "No se hagan los..."
El rapero salió a hablar sobre la polémica denuncia que le hizo su extatuador. Qué dijo y cómo se tomó este conflicto que escaló y terminó en la Justicia.


Luego de varios días de silencio mediático, Duki decidió dar la cara ante la denuncia pública y judicial iniciada por Iván de Quilmes, el tatuador que reclama derechos de autor por las alas en su rostro. A través de sus historias de Instagram, el cantante no se refirió directamente a los términos legales de la demanda, pero sí apuntó contra la reacción del público y los memes que inundaron internet.

"Ya los vi a todos con los chistes de los tatuajes, no se hagan los graciosos, ya, eh... están muy divertidos los chistes", lanzó el músico con un tono sarcástico. El video, que rápidamente se volvió viral, finaliza con un gesto de Duki haciendo la mímica de un insulto directo a cámara ("la conc** de tu madre"), dejando claro que la situación dejó de parecerle graciosa.
"NO SE HAGAN LOS GRACIOSOS" 💣🔥
— Vía País | Vía Buenos Aires (@ViaBsAscomar) May 15, 2026
Duki apareció en IG y fue contundente contra los que se burlan de la denuncia de su tatuador por propiedad intelectual. pic.twitter.com/g5AsJKG6Ml
El escándalo estalló cuando el tatuador responsable de varios de sus diseños más icónicos acusó al rapero de utilizar sus dibujos en merchandising oficial (gorras, riñoneras y colaboraciones con marcas internacionales) sin haber firmado un contrato de licencia. Según el denunciante, existen chats donde el propio Duki reconocía el error, pero ante la falta de una solución económica por parte de su equipo, decidió acudir a la vía legal por daños y perjuicios.

El debate sobre si un tatuaje le pertenece al portador o al artista que lo dibujó dividió a la industria. Mientras algunos defienden que el pago por la sesión de tatuado no incluye los derechos de explotación comercial, otros consideran que el reclamo es oportunista dado el éxito masivo del "Duko".

A pesar de que el descargo intentó mostrar una faceta desafiante, la recepción en X (ex Twitter) fue mayoritariamente negativa. Muchos usuarios criticaron la actitud del artista, señalando un cambio en su personalidad y cuestionando su estado físico. "Que feo y estúpido se volvió, me gustaba el otro Duki", comentó una seguidora, mientras que otros fueron más crudos apuntando a su higiene y estética dental: "Que se haga un blanqueamiento urgente".

Entre las acusaciones de "vendido" y las constantes alusiones a su vida personal, el entorno del cantante, que viene de compartir unas lujosas vacaciones con Emilia Mernes, prefiere mantener la cautela legal. Lo que es seguro es que el "chiste" de los tatuajes escaló hasta convertirse en una batalla judicial que podría marcar un precedente histórico para todos los artistas urbanos de Argentina.