¿Ahí vive? Se filtró la dirección de la casa de Duki y estalló la polémica
La filtración de la supuesta dirección del cantante desató una ola de comentarios en redes sociales.


La tranquilidad de Duki se vio interrumpida esta semana por un doble frente: uno judicial y otro mediático. El conflicto principal tiene como protagonista a Iván de Quilmes, el tatuador responsable de las icónicas alas que el máximo referente del trap argentino luce bajo sus ojos. Según la denuncia, el cantante habría utilizado esos diseños para comercializar merchandising oficial sin haber firmado un contrato de licencia de propiedad intelectual.

"Siguen usando mi obra sin licencia", disparó el artista en sus redes, donde compartió capturas de chats en las que Duki parece reconocer el error. El debate jurídico es complejo: ¿le pertenece el diseño a quien lo lleva en la piel o al autor original? Mientras productos oficiales se venden por cifras cercanas a los 100 mil pesos, la demanda por daños y perjuicios ya sigue su curso.

A raíz de la visibilidad que tomó la causa judicial, comenzó a circular en redes sociales una supuesta dirección del cantante. El hecho generó un fuerte repudio en X (ex Twitter), donde los seguidores del artista salieron a aclarar que la información compartida no corresponde a su vivienda actual.

"Es el domicilio fiscal, no donde vive", explicaron varios usuarios, señalando que la dirección que figura en los registros públicos suele ser la de estudios de abogados o domicilios antiguos que se utilizan únicamente para recibir notificaciones legales. De hecho, muchos recordaron que esa ubicación corresponde a los años en los que el artista competía en el freestyle, mucho antes de su explosión masiva de fama.


La filtración no solo generó preocupación por la seguridad del artista, sino también una ola de críticas hacia quienes compartieron los datos. "Yo sé en qué torre vive, pero no lo voy a doxear porque lo quiero mucho", comentaba un fan, mientras otros tildaban de "pancho" al responsable de viralizar la información dándole más entidad a un dato que es de acceso público administrativo.

Por el momento, el entorno del cantante, quien recientemente disfrutó de unas vacaciones en Japón junto a Emilia Mernes, no emitió un comunicado oficial sobre la demanda de propiedad intelectual ni sobre la viralización de sus datos. Sin embargo, el escándalo puso sobre la mesa dos temas candentes: los límites de la privacidad de las figuras públicas y los derechos de autor en el arte del tatuaje.