"El Niño": que esperar para Tucumán y el resto del país
De Cuyo a Patagonia, el ingeniero, ex docente y climatólogo, Mauricio César Costa, explicó por qué el fenómeno no golpea de igual manera a todo el país.


El fenómeno de El Niño se prepara para una de sus manifestaciones más intensas de los últimos años, y sus efectos ya empiezan a proyectarse sobre el mapa climático argentino. En diálogo exclusivo con Vía Tucumán, el ingeniero agrónomo Mauricio César Costa, jubilado y ex docente titular de la cátedra de Climatología Agrícola en la Facultad de Agronomía y Zootecnia entre 1977 y 2021, explicó los alcances de este proceso oceánico y anticipó cómo golpeará al NOA, y en particular a los valles calchaquíes, en los próximos meses.
Consultado sobre el origen científico de El Niño, Costa fue contundente: "Este fenómeno oceánico es registrado de hace más de 250 años, a mediados de 1700, por marinos ingleses que tomaban la temperatura superficial del mar en sus rutas comerciales entre Oceanía y América. Es decir que no es un fenómeno desconocido para el área científica. Desde esa época se vienen registrando períodos de incremento de temperatura sobre América del Sur y disminución de temperatura, siempre superficial, del océano en Oceanía. Entonces, cuando las costas de América se calientan, es el fenómeno de El Niño, y cuando sucede a la inversa, cuando las costas de la América Ecuatorial se enfrían y se calientan las costas de Oceanía, es el fenómeno de La Niña. Este fenómeno, que no es una corriente (como en algunas publicaciones aparece, que hablan de la corriente de El Niño, eso no es cierto, no existe tal corriente marina), es un fenómeno oceanográfico. Es un fenómeno que se repite cada 5 o 7 años; a veces pueden darse 2 o 3 episodios sucesivos, ya sea en el caso de El Niño o de La Niña".

Sobre las consecuencias directas en el área de mayor incidencia, agregó: "Lo que nos preocupa ahora es que este fenómeno que calienta las costas de América del Sur en la América Ecuatorial, más que todo sobre las costas de Perú y Ecuador, produce en el área de incidencia una gran mortandad de peces y una disminución en la pesca comercial de la cual vive la gente en esta zona costera de América del Sur".
Costa explicó cómo se mide la magnitud del fenómeno: "Todo tiene que ver con el apartamiento de la temperatura superficial del mar del valor normal. Cuando esa temperatura aumenta un grado, hablamos de un Niño leve; cuando aumenta un grado y medio, hablamos de un Niño moderado; y cuando supera los dos grados, o como se espera en esta oportunidad, de dos grados y medio o un poco más, hablamos de un Niño intenso. Es decir que en esta oportunidad nosotros esperamos que sea un Niño fuerte, y le pueden dar distintas acepciones, pero es por eso, porque la temperatura superficial del mar superaría los dos grados y medio sobre la normal en las costas de Perú".
Sobre la cadena de efectos atmosféricos que conecta el océano con el clima del norte argentino, detalló: "¿Qué consecuencias trae esto? Bueno, ya mencioné algunas en el área costera, pero también al anticiclón del Pacífico, que se encuentra en latitudes un poco más alejadas del área ecuatorial, produce una aceleración de la velocidad de rotación de este anticiclón, produciendo mayor cantidad de vientos con mucha humedad, porque hay una gran evaporación con temperaturas altas, vientos con mucho contenido de humedad que golpean la cordillera de los Andes. Eso produce, desde el lado chileno, muchas precipitaciones invernales; hay presencia de nieve en la alta cordillera. Y para nosotros nos afecta en el NOA con el viento que llamamos Zonda, aunque acá también es conocido como viento norte. Técnicamente se llama efecto de traspaso de montaña o efecto foehn. Eso produce estas temperaturas altas que hemos tenido en el mes de julio, por ejemplo, que no es inusual. Este fenómeno de viento norte, viento sonda o efecto de traspaso de montaña es frecuente en el invierno del noroeste argentino".
Costa fue quien introdujo la noción central para entender el fenómeno a escala nacional: "El fenómeno de El Niño, con la intensidad que se espera según los centros internacionales de investigación, va a producir muchas lluvias intensas y a lo mejor con ocasionales caídas de granizo en la zona del NEA y en lo que es Buenos Aires y la Pampa, lo que se conoce como Pampa húmeda. Ahí sí se pueden esperar altas precipitaciones, intensas precipitaciones, puede haber inundaciones. Ya ocurrieron en otras oportunidades donde hemos tenido en la zona de Pampa húmeda más de 7 millones de hectáreas inundadas, de zonas agrícolas y ganaderas. Es decir que este fenómeno, que puede impactar en una suerte de mosaico en Argentina o en el extremo sur de América del Sur, va a tener menor incidencia en lo que es NOA. Sí, mucha incidencia en el NEA y Pampa húmeda", explicó, y completó el mapa nacional: "En Patagonia va a tener muy poco impacto, porque ya es el área de cordillera más baja. Sí, mucho impacto en los ríos y diques cuyanos, es decir, Mendoza, San Juan y San Luis, donde se espera que, al incrementarse la acumulación de nieve, haya mayor cantidad de hielos y los ríos tengan un caudal mayor. Pero eso no va a sucedernos a nosotros".

Sobre el alcance del fenómeno más allá de América, sostuvo: "Efectivamente, este fenómeno oceanográfico impacta en otras regiones del mundo. No nos olvidemos que a la par del Pacífico también está el Océano Índico: se incrementan los monzones sobre la India, que producen también muchas lluvias intensas. Es decir que se espera, como ya se puede prever, que al tener temperaturas iguales o superiores a 2,5 sobre la normal, ocurran este tipo de fenómenos que se conocen como fenómenos extremos: áreas de intensas sequías, áreas de intensas nevadas, áreas con muchas precipitaciones y sujetas a inundación, que ya se están dando en algunas regiones del mundo".
Al referirse puntualmente a la región, el ingeniero detalló: "En el noroeste argentino, nosotros, ¿qué esperamos? Y más que todo en el área de los Valles Calchaquíes: esperamos temperaturas superiores a lo normal a partir de octubre ya, o sea que vamos a tener una primavera y un verano caliente, con una disminución quizás gradual de las precipitaciones, pero no estamos exentos de que ocurran lluvias intensas. En la llanura tucumana es probable que ocurran lluvias intensas que provoquen inundaciones, como siempre en la parte baja de la llanura, cercano a la localidad de La Madrid, por ejemplo. Pero en los Valles Calchaquíes, nosotros lo que vamos a tener van a ser muchos días calientes por este efecto de viento zonda, y, ocasionalmente, hacia finales o mediados del verano, podrían ocurrir también tormentas intensas con algunas granizadas que podrían afectar a toda el área de la producción vitivinícola de los valles y de la zona productora de vinos de altura".
Sobre los cursos de agua de la zona, agregó: "Después, nosotros no vamos a tener los fenómenos que se esperan para el NEA y la Pampa húmeda. Es decir que si tenemos lluvias intensas, es probable que el río Amaicha y todos los badenes que hay hacia Cafayate puedan tener un caudal momentáneo alto, como ya sucede generalmente en el verano. Pero no sería extraño de que eso ocurra".
Costa cerró la entrevista con su propia evaluación del escenario para la región: "Se están haciendo las mediciones y se están emitiendo las alertas para aquellas zonas donde tiene mayor impacto. Para nosotros, yo creo que el impacto va a ser moderado, que podríamos tener algunas lluvias intensas, quizás a mediados o fines del verano alguna precipitación sólida, ya un granizo, pero no más de eso. Sí, días muy calurosos, un verano muy caliente, y las precipitaciones en general no muy superiores a la normal. Esta es mi apreciación personal".