Reflexiones del experto en temas azucareros.


“La no renovación del programa de Bioetanol Argentino podría llevar al sector azucarero a una profunda crisis porque la caña que se destina a la producción del biocarburante no tendría otro destino inmediato”. Esto lo señaló el experto en temas azucareros, Arquímedes Carrizo, en un comentario titulado: “Consecuencias de un contexto de no renovación del programa Bioetanol vigente en la Argentina”.

“El NOA cubre el 12% de la demanda de nafta del país con una producción de aproximadamente 500 millones de litros por zafra, de los cuales dos tercios son originados molienda de caña directa para ese destino y el resto de alcohol de melaza”, remarcó Carrizo.

El programa de Bioetanol es aceptado por las empresas petroleras en virtud de las exigencias de la norma legal, ya que estas “preferirían no hacer la mezcla y entregar a los consumidores solo combustible fósiles (con todas las implicancias ambientales negativas que ello implica) porque de esa manera controlan totalmente el proceso desde la materia prima básica, “el petróleo”, el cual es producido e importado por ellos”.

A su vez, el especialista indicó que “es altamente probable que la inexistencia de la Ley de Bioetanol actual llevaría a que desaparezca la demanda de este producto por parte de quienes controlan la refinación y distribución de combustibles en el País”.

En tanto, precisó que “sin la norma legal quedarían sin destino casi 4.500.000 de toneladas de caña, que pasarían a azúcar y sobre-ofertando el mercado interno en un primer paso, luego no se renovarían las plantaciones afectadas. El destino de exportación como azúcar de esta caña, no es posible al atrasado tipo de cambio oficial y derechos de exportación vigentes porque generarían al productor solo la mitad del valor real de mercado de su producto”.

Por otra parte, indicó que “la demanda de azúcar de caña interna está en plena caída por el avance de los edulcorantes de maíz y los edulcorantes sintéticos. Desde 2010 a la fecha el sector azucarero de la caña perdió en el orden 400.000 -toneladas de demanda interna, sin contar el potencial aumento vegetativo en el consumo del orden de 200.000- toneladas en el mismo periodo”.

Por último, reflexionó que “este programa no es renovado ya que el país importa petróleo y gasta divisas que no tiene, y el precio que están pagando las petroleras por el Bioetanol, es muy inferior al que pagarían por un biocombustible o nafta importados aún valuando estas importaciones con el bajo precio oficial del dólar”.




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