La Justicia de Tres Arroyos resolvió la causa por el violento robo ocurrido en junio de 2024, que incluyó amenazas dirigidas a un empresario del rubro de la carne para que abandonara su actividad comercial en la ciudad.
El juez subrogante del Tribunal Oral Criminal, Hugo Adrián de Rosa, homologó un acuerdo de juicio abreviado mediante el cual Daniel Lezama fue condenado a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que Gabriel Sandoval accedió a la suspensión del juicio a prueba por tres años, el máximo plazo previsto por la ley.
La resolución fue alcanzada tras el acuerdo presentado por el fiscal Facundo Lemble, titular de la UFI Nº 13, junto con las defensas de ambos imputados.
Lezama, de 48 años, fue hallado responsable de los delitos de robo agravado por el uso de arma, encubrimiento agravado y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, todos en concurso real.
En tanto, Sandoval, de 52 años, fue considerado instigador de la coacción agravada por el empleo de armas y autor de encubrimiento por receptación dolosa, aunque la Justicia aceptó concederle la probation por tres años.
Como condición para mantener ese beneficio, Sandoval deberá fijar domicilio y no ausentarse sin autorización judicial, presentarse periódicamente ante el Patronato de Liberados, abonar dos millones de pesos en concepto de reparación del daño a las víctimas y abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto o acercamiento con ellas.
Un robo para enviar un mensaje
La investigación determinó que el episodio ocurrió el 30 de junio de 2024, cuando dos delincuentes armados y con sus rostros cubiertos ingresaron a una vivienda del barrio Residencial, en Olavarría al 700.
Tras forzar una puerta trasera sorprendieron a una mujer que se encontraba con sus dos hijos menores, la redujeron bajo amenazas mientras el otro asaltante recorría la casa llevándose dinero, joyas, ropa y equipos informáticos.
Sin embargo, para la Justicia el objetivo del hecho iba mucho más allá del robo.
Durante el asalto, uno de los delincuentes le transmitió a la víctima un mensaje dirigido específicamente a su esposo: debía dejar de vender carne en Tres Arroyos, aunque podía continuar haciéndolo fuera de la ciudad. Esa amenaza fue interpretada por los investigadores como un claro intento de condicionar la actividad comercial del empresario.
La sospecha sobre Sandoval
Tiempo después del asalto, el matrimonio amplió la denuncia ante la Fiscalía y apuntó contra Gabriel Sandoval como quien habría impulsado el apriete.
Según surge del expediente, Sandoval había sido gerente del frigorífico administrado por la víctima hasta 2023. La relación laboral se habría interrumpido luego de un conflicto vinculado, presuntamente, con la rendición del dinero obtenido por la venta de un cargamento de carne.
Los investigadores concluyeron que el verdadero propósito del ataque no era únicamente el robo de objetos de valor, sino ejercer presión sobre el empresario para favorecer intereses comerciales del propio Sandoval, quien continuaba desarrollándose en el mismo rubro.
Los chats que comprometieron a los acusados
Uno de los elementos más importantes de la causa fueron las conversaciones extraídas del teléfono celular secuestrado a Lezama durante un allanamiento.
En esos intercambios con Sandoval, el ahora condenado hacía referencia al miedo que habían provocado durante el asalto y aseguraba que el mensaje había llegado al empresario.
En uno de los diálogos afirmaba que la víctima "se pegó un susto bárbaro" y que la esposa le habría repetido varias veces la advertencia recibida durante el robo. En otro mensaje manifestaba su expectativa de que el empresario "se porte bien" y "no venda".
Para la Fiscalía, esos chats constituyeron una prueba clave para sostener que el robo fue utilizado como mecanismo de intimidación.
Otros hechos incluidos en la condena
Además del asalto al empresario, Lezama también reconoció su responsabilidad en otro episodio ocurrido en Adolfo Gonzales Chaves.
En esa oportunidad sustrajo dos millones de pesos del automóvil de un cobrador de un frigorífico, aprovechando que el trabajador había descendido momentáneamente del vehículo para realizar una operación comercial.
Ese hecho también quedó incorporado al acuerdo de juicio abreviado que finalmente derivó en la condena a cinco años de prisión efectiva. Mientras tanto, Sandoval evitará el juicio oral siempre que cumpla estrictamente las condiciones impuestas por la Justicia durante los próximos tres años.
