Las empanadas estaban rellenas con 120 pastillas de un conocido ansiolítico.


El sábado a la noche, una mujer fue con sus dos hijas a visitar a su marido a la cárcel. Le llevó preparadas en un tupper empanadas.

La esposa se presentó ante los efectivos que estaban de guardia con la intención de entregarle la comida al recluso. Sin embargo, ante el nerviosismo de la mujer, los policías abrieron el paquete y se encontraron con que tenía una bolsa plástica con medicamentos. 

La comida estaba destinada para un recluso de apellido Monjes, quien está acusado de homicidio en grado de tentativa. Al realizar el conteo descubrieron que había 120 pastillas de Alprazolam de 2 miligramos.

Los funcionarios comunicaron la situación a la fiscal de turno, quien ordenó que la mujer quedara aprehendida y los menores sean entregados a su abuela materna.




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