En el Distrito Federal, donde residía desde 1981, sobrellevaba una cruel enfermedad que lo doblegó.


Con hondo pesar, Vía Santa Rosa recibió la noticia, en la noche de este miércoles, del fallecimiento del locutor y realizador pampeano Roberto Ramonda, que se produjo en el Distrito Federal de México, su lugar de residencia desde hace casi 4 décadas, víctima de una cruel enfermedad que lo aquejaba en el último año.

Su prolífica y multifacética carrera profesional vinculada a la comunicación, tal vez haya empezado cuando, en su adolescencia y pupilo del Colegio Don Bosco de Santa Rosa, se las ingeniaba para cortar los tickets de las entradas al cine y se dejaba seducir por la magia de la gran pantalla.

Roberto, a la izquierda, con sus colegas de LU 33 (Hora de Opinión)

En su juventud, fue parte de la primera plantilla de locutores comerciales de la radio LU33 Emisora Pampeana, productor y presentador del recordado conjunto musical “Sol Naciente”, fotógrafo, poeta y documentalista, sus múltiples inquietudes profesionales lo llevaron a instalarse en México en 1981.

En 1984 dirigió el documental “Biografía del Atuel”, con guión de Walter Cazenave y producción de Canal 3, obra premiada que recorre la geografía del emblemático río y recoge el testimonio de pobladores y músicos de la región, como el memorable “Tuta” Cuello.

Fue documentalista de cine y televisión (la arena)

En 2012 produjo y filmó en el oeste pampeano la película “Un hombre que escribe versos”, con el poeta Edgar Morisoli como principal protagonista y Delfor Sombra, su gran amigo pampeano y también residente en México, como musicalizador del documental.

Su espíritu inquieto lo transformó también en empresario de la noche, con inolvidables bares nocturnos de Santa Rosa como “El Hostal del Ciervo Rojo”, que llevó adelante con otro de sus grandes amigos, José “Pepe” Toledo. En los últimos años, ese mismo impulso emprendedor lo había empujado a incursionar en la producción de café en una hacienda mexicana.

Roberto Ramonda (Twitter)

Su trato cálido, amable y cordial, le generó múltiples lazos afectivos con mucha gente de los mas diversos ámbitos, y su infatigable iniciativa para generar nuevos proyectos lo convirtió en un auténtico emprendedor y un pilar de la cultura pampeana.

Nacido en Realicó, al norte de La Pampa, el 28 de agosto último había cumplido 69 años y la dolorosa noticia de su deceso llegó a esta redacción en las últimas horas de este miércoles a través de otro querido colega, amigo y pampeano residente en el Distrito Federal desde aquella década del ochenta, el fotógrafo Gustavo Gatto, quien compartió con Roberto parte de su vida profesional.




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