Jorge Díaz sospecha que su hijo Mauro también resultó herido tras la disputa con trasfondo narco.


El padre del presunto autor del triple crimen en barrio Scarafía pidió públicamente que su hijo se entregue. La familia del joven teme por su seguridad ante posibles represalias luego del atroz episodio registrado el día anterior en el norte de Santa Fe.

Voceros del Ministerio Público de la Acusación (MPA) dijeron que el muchacho apuntado por el caso es Mauro Díaz, a quien buscan por matar este domingo a Omar Amarilla (33); María Soledad Ingui (35) y Antonio Matías Fernández (16). En el mismo incidente sufrieron heridas graves Celeste Villarisa y Miguel Ravelli (35).

Jorge Alberto Díaz dijo que, según le contaron los vecinos, su hijo huyó “herido y a pie“. El hombre que trabaja como panadero recordó que antes de irse a trabajar había visto al joven reunido con las víctimas y que estaban tomando cerveza.

“Yo no sé si él (por su hijo) vendía drogas, pero Amarilla sí andaba vendiendo drogas, ellos sí andaban vendiendo. Mi hijo se había empezado a juntar con ellos. Yo quiero que se entregue porque está mal lo que hizo. Yo soy padre y si a mi hijo le pasa algo, salgo a pedir justicia por él”, dijo el padre en un reportaje con Aire de Santa Fe.

Díaz confirmó que todo ocurrió en su casa de Arzeno al 7300 y detalló: “Mi esposa se fue al parque con mi hija y mis nietas. En ese momento mi hijo llegó con estas seis personas. Se ve que discutieron y todo terminó así”, expresó.

El santafesino remarcó que recibieron amenazas de muerte, por lo que espera que el muchacho se ponga a disposición de las autoridades. “Nos van a matar y nos van a quemar todo. Yo trabajo de panadero y no me puedo ir a las seis de la tarde y dejar sola a la familia”, argumentó.

El hombre aseguró que después del triple crimen no volvió a ver a su hijo y que desconoce dónde está, aunque sospecha que fue herido y escapó a pie.

El sospechoso utilizó una pistola calibre 9 milímetros para matar a Ingui y Fernández, cuyos cadáveres fueron hallados en el patio de la vivienda. Amarilla, en cambio, sobrevivió unas horas y falleció cerca de la medianoche en un hospital.

Según su padre, Mauro trabajó hasta diciembre de 2018 en Buenos Aires, donde realizaba actividades relacionadas al turf, aunque regresó a Santa Fe para las últimas fiestas y se quedó.

“Se empezó a juntar con esa gente”, dijo Díaz en referencia a las víctimas, y señaló que en su casa “no tenía armas“, aunque sabe que “andaba a los tiros cuando estaba con ellos”, ya que “andaban armados”.

El padre del joven afirmó que en el último tiempo le habían llamado la atención junto a su madre, ya que desde que juntaba con esas personas “estaba como descarrilado”.

Zunilda, por su parte, manifestó que tiene miedo por sus hijas de 14 y 16 años, por lo que espera que Mauro “vuelva y diga qué paso y cómo está”.

Sobre los heridos, fuentes oficiales informaron que Villarisa fue trasladada al Hospital Iturraspe. Ravelli, en tanto, permanecía internado en el José María Cullen, donde fue sometido a una cirugía debido a dos balazos en el pecho y uno en la espalda, por lo que su estado era reservado.

La investigación está en manos de detectives de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe bajo las órdenes de la fiscal María Laura Gioria.




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