El gobernador y su sucesor acusaron problemas de agenda en medio de una tensa transición política.


La entrega de diplomas a funcionarios, legisladores y concejales electos en Santa Fe este año se agregó este lunes a la saga de desencuentros entre Miguel Lifschitz y Omar Perotti. Tanto el gobernador electo como el actual mandatario faltaron a la cita, aunque adujeron que tenían compromisos previos y minimizaron la cuestión.

Después de una semana de chispazos por cruces entre los asesores del rafaelino y la Casa Gris, ambos optaron por cumplir con la agenda que tenían diagramada en vez de asistir al Centro Cultural Francisco Paco Urondo. En la lista de ausentes también se anotó la futura vicegobernadora Alejandra Rodenas.

En diciembre, Lifschitz dejará de estar al frente del Ejecutivo y asumirá su banca en la Cámara de Diputados con el objetivo de reemplazar a su correligionario Antonio Bonfatti como presidente. Pero este es un tema menor frente a los cuestionamientos que se multiplicaron dentro del Partido Justicialista (PJ) a la espera tomar las riendas del Gobierno.

Si bien Perotti y el exintendente rosarino se reunieron dos veces en privado desde que el socialismo perdió en los comicios de junio, el acercamiento no bastó para mostrar una foto de acuerdo que apaciguara los ánimos en torno al final del tercer período consecutivo del Frente Progresista. Transcurridos 142 días luego de la victoria peronista, los dirigentes apenas se cruzaron en público cuando Franco Bartolacci asumió como rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).




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