El gobernador consideró que llegará al final de su mandato sin problemas a pesar de la crisis económica.


Aunque el lado opositor parece el más complicado por estas horas, el gobernador Miguel Lifschitz confirmó este martes que la transición para entregarle el mando a Omar Perotti en Santa Fe sigue siendo un tema abierto. Así anticipó nuevas reuniones con los referentes peronistas y deslizó que la negociación recién se agilizará en noviembre.

El dirigente socialista remarcó que las elecciones nacionales son un punto de inflexión en el calendario hasta al final de su mandato. En caso de que no haya ballotage, el mandatario aspira a que el triunfo del Partido Justicialista (PJ) y sus aliados abra la puerta para que “el nuevo gobierno establezca los responsables de cada área” de gestión.

“Eso permitirá un diálogo mucho más específico sobre cada tema y así llegar al 10 de diciembre sin dificultades”, explicó el mandatario. De esta manera se pronunció justamente sobre una de las cuestiones que divide aguas entre los dirigentes que apoyaron al futuro titular de la Casa Gris para obtener la victoria en junio.

Consultado por Radio Eme, el exintendente rosarino remarcó que el Ejecutivo no tiene “ninguna urgencia” en relación a la actividad de la Legislatura y anticipó que los debates importantes recién se pondrán en marcha en 2020.  “Hay que acostumbrarse a que estas cosas no sean traumáticas. Son momentos de recambio que hay que hacer con absoluta tranquilidad”, opinó al mismo tiempo.

Por otra parte, Lifschitz desmintió que el oficialismo esté interesado en reflotar el proyecto de reforma constitucional que fracasó desde su presentación el año pasado. Sobre dicha posibilidad, consideró que “sería un desatino” reabrir el debate en medio de “la crisis más profunda de los últimos 10 o 15 años”.




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