Rubén Michlig, referente del gobernador electo, precisó que la crisis que atraviesa la provincia plantea "un escenario nuevo" y "otras formas" de actualizar salarios.


A menos de cuatro meses del cambio de mando en la administración provincial, los equipos socialistas y peronistas se reunen para ponerse en tema y realizar uan transición ordenada. En este marco, Rubén Michlig, referente del espacio de Omar Perotti, puso en duda la continuidad de la cláusula gatillo.

Michlig explicó que habrá que analizar a futuro cómo se actualizan los sueldos de los empleados provinciales debido a “la “compleja situación económica que atraviesa el país”. Y agregó: “No es desterrarla ni reivindicarla, se trata de un escenario nuevo y vendrán otras formas”.

En diálogo con LT8, Michlig precisó: “Ha sido fácil negociar una cláusula gatillo en un proceso inflacionario, con una recaudación que superaba el índice inflacionario, ha sido una buena política, conveniente para el gobierno, porque incluso a partir del atraso que tiene su aplicación, le permitió ahorrar plata”.

Sin embargo advirtió: “El escenario que viene es bastante complejo como para simplificar la discusión salarial en una cláusula gatillo”. Y señaló que “si es posible su aplicación, bienvenido sea, pero dependerá mucho con el escenario que nos encontremos a fin de año”.

El referente del espacio de Perotti remarcó “las dificultades que tiene la provincia en la proyección hacia fin de año” y dijo que “este nuevo escenario económico no hace más que agravar esa situación”.

Por otro lado, sobre las medidas del gobierno de Macri tras la devaluación, vaticinó que causarán un “doble efecto”. y explicó: “Por un lado, dispararán la inflación y los componentes del gasto corriente de la provincia y, por el otro, van a acentuar la disminución de la recaudación en términos reales, porque el menor nivel de actividad económica que va a sobrevenir va a generar una mayor caída, al margen del impacto que tienen las medidas sobre la coparticipación de la provincia del régimen federal”.

Michlig precisó que esta situación “agrava un cuadro que teníamos de por sí complicado”. Y detalló: “En el análisis que hacíamos antes de este efecto calculábamos un rojo fiscal de 10.500 millones de pesos, que pueden transformarse en 20, 22, 23 o 18 millones de pesos, según el nivel de gasto que sostenga el gobierno provincial. Esto es antes del efecto de estas medidas”.

Asimismo, aseguró: “El propio (ministro de Economía de Santa Fe, Gonzalo) Saglione reconoció en el Concejo Federal de Impuestos una caída de la recaudación del orden de los 2500 millones de pesos, como mínimo para la provincia. Eso habría que agregarlo al rojo fiscal que ya existe, y entonces estaríamos hablando de 24 mil millones de pesos de déficit“.

Hay que poner una mirada fina sobre esta cuestión. La gravedad de la situación amerita que nos pongamos de acuerdo en qué situación estamos y cuáles son las variantes que podemos encontrar para encontrar una salida que no agrave el normal funcionamiento del Estado”, cerró.




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