Los acusados vestían el uniforme oficial y tenían el rostro tapado cuando fueron sorprendidos por otros colegas.


La Justicia santafesina condenó a cuatro policías que intentaron robar una casa a punta de pistola en busca de dinero y drogas. Según informaron fuentes oficiales este domingo, los involucrados llevaban uniforme y el plan fracasó cuando fueron descubiertos in fraganti por otros efectivos.

El fallo que lleva la firma de los jueces Jorge Patrizi y Rodolfo Mingarini se refiere a la denuncia contra un grupo de suboficiales que recibió penas de hasta cinco años de prisión en el marco de un procedimiento abreviado. El delito se consideró calificado por ser en poblado y en banda, por el uso de arma de fuego y por ser miembros de una fuerza de seguridad.

El incidente que investigó el fiscal Ezequiel Hernández ocurrió la madrugada del lunes 6 de noviembre de 2017, cuando la banda fue a una casa ubicada en Iturraspe y el Terraplén para asaltar a una pareja. “Antes de ingresar a la vivienda, acordaron y distribuyeron las funciones que tendría cada uno”, confirmaron las autoridades.

Adrián Oscar Celer, de 42 años, fue uno de los que ingresó al domicilio junto con Cristian Basilio Gutiérrez (40) y Exequiel Sebastián Romero (37). Los dos primeros aceptaron la condena más alta, mientras que el tercero recibió una sanción de cuatro años y medio. El último acusado fue, Leonardo Abel Velázquez (33), a quien le dictaron una pena de cuatro años y dos meses por haberse encargado de oficiar de campana antes de la huida.

El funcionario del MPA detalló que los policías devenidos delincuentes utilizaron “un ariete” para romper las puertas delanteras de la propiedad que pertenecía a una pareja. De esta manera irrumpieron con el rostro cubierto y desenfundaron sus pistolas reglamentarias. En ese momento amenazaron a una de las víctimas para que les entregara “dinero, drogas y armas de fuego”.

El plan fracasó debido al accionar de otros miembros de la fuerza, ya que agentes del Comando Radioeléctrico sorprendieron a la banda en el lugar. A la hora de tratar de despegarse del hecho, los cuatro uniformados presentaron un acta de procedimiento falsa sobre un supuesto allanamiento. De esta manera pretendían explicar que el revólver calibre 38 que le secuestraron a Gutiérrez estaba en realidad en poder de los dueños de casa.

A Celer se le encontró una pistola calibre 9 milímetros cargada con cuatro proyectiles del mismo calibre y en condiciones de utilización inmediata. La tenía en el asiento trasero de su auto, que estaba estacionado en inmediaciones de la avenida Peñaloza y Pedro de Vega. También tenía 10 proyectiles del mismo calibre”, detalló el fiscal Hernández. Tanto este último como Romero trabajaban en la misma repartición que se encargó de frustrar el robo, mientras que Velázquez cumplía funciones en la Zona Sexta de Inspección y Gutiérrez formaba parte del Grupo de Operaciones Especiales (GOE).






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