La docente fue inmediatamente separada del cargo, aunque esa separación no implica sanción. También hubo denuncias en el ámbito judicial. 


Casi un mes pasó desde que una madre denunció un presunto caso de maltrato en el Jardín de Infantes Nº 901 de barrio Somisa, y a partir de allí varias historias comenzaron a viralizarse en las redes. Desde que la docente dejaba a los chicos sin tomar la leche hasta que nos les cambiaba los pañales.

Lo cierto es que en medida preventiva se separó a la maestra de su cargo, y hoy hay dos denuncias de por medio: una de la abuela del menor y otra de la propia imputada, Natacha Astore, por amenazas y daños contra su persona.

En tal sentido, la inspectora Mónica Guidi –quien en primera instancia había relativizado el hecho- aclaró que “la separación del cargo no implica sanción” y que “sólo se hace ante la posibilidad de que existiera una falta grave”.

“La sanción en una falta leve si la hubiera, es distinta, la aplico yo directamente. Pero en este caso hay que profundizar la investigación a través de la Dirección de Escuelas y los equipos específicos para estos casos”, puntualizó Guidi. Además, sostuvo que Astore tiene el derecho a expresarse y dar su testimonio.

La investigación educativa del territorio con informes, entrevistas y demás ya concluyó. Ahora vendrán otros equipos de profesionales para resolver desde su lugar. Son ellos quienes toman las decisiones en estas situaciones y no nosotros”, sostuvo.

Por su parte, Astore cumple ahora funciones administrativas en otro ámbito que no es una escuela aunque con goce de sueldo. Cabe destacar que pesaban varias acusaciones en su contra con fecha de 2017, algo que luego fue ratificado por la propia Guidi.




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