Primero una mujer se le acercó para distraerla, luego un hombre pasó corriendo y le arrebató la cartera con el dinero. Fue al mediodía y no había ningún policía en la zona. 


El lunes al mediodía María Elena Sosa, de 73 años, como todos los meses fue a cobrar la jubilación y dos ladrones se aprovecharon y la asaltaron en pleno microcentro puntano, frente a la vista de todos los transeúntes.

La mujer había percibido el beneficio de su esposo en la casa central del Banco Superville ubicada en Pringles y Rivadavia. Retiró $6.800 y fue a comprar al supermercado Aiello, que está en la intersección de calles Belgrano y San Martín.

Jubilada asaltada en pleno centro puntano.

Al salir del lugar, uno de los taxis que se estacionan en frente se le acercó para llevarla a su casa y mientras el chofer acomodaba las bolsas en el baúl, una mujer se acercó, la tomó del saco y para distraerla le dijo: “A usted la conozco, fue mi profesora”, algo imposible porque María Elena nunca fue docente, y en una fracción de segundo un hombre rápidamente pasó corriendo, le arrebató el bolso y escaparon con la plata. Además del dinero, se llevaron los DNI de ella y su esposo, la autorización para cobrar la jubilación, tarjetas de crédito y un carnet de PAMI.

Según informó El Chorrillero luego del robo, Sosa se subió al taxi e intentó localizar a los ladrones, pero no tuvo éxito. Después radicó la denuncia en la Comisaría 1ª.

Fabricio Menocheo, hijo de Maria Elena, contó que su madre se encuentra en buen estado de salud y “por suerte no fue más allá de un gran susto, pero no había presencia de policías en el lugar ni en los alrededores”, explicó y añadió que su madre le “comentó que miraba para todos lados para ver si había algún efectivo o alguien que la ayudara, pero no encontró a nadie”, indicó.

En el descargo que después hizo por Facebook, el hombre pidió ayuda para recuperar el bolso con las pertenencias. Lamentablemente este no fue el único episodio violento que le tocó vivir a la familia. Porque Mateo, de 14 años, hijo de Menocheo, sufrió dos asaltos el año pasado, ambos cuando iba hacia la escuela.

El descargo del hijo de la mujer asaltada, en Facebook.

En el primer robo ocurrido a principios de 2017 fue amenazado con un cuchillo después de descender de una unidad de la línea D de Transpuntano, a la altura de la avenida Italia y Aristóbulo del Valle. Allí le robaron el celular.

Meses después fue víctima de un segundo ataque fue en la esquina del Colegio Nº 7 “Manuel Belgrano”, al que asiste. Le robaron otro teléfono. También contó que en donde vive, barrio 500 Viviendas Norte, “muchos vecinos constantemente sufren robos”.

Menocheo contó que la Comisaría N° 38 tiene limitaciones para dar respuestas: “Llamás y nunca tienen móviles. Tardan una o dos horas en venir y por lo general llegan caminando”.




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