Según la denuncia de ella, la mantuvo cautiva por 6 meses junto a su hija de 8 años. Escapó con quemaduras de cigarrillo y agua caliente, golpes y quebrada.


Rodolfo Daniel Gómez (42) declaró este miércoles ante la Cámar del Crimen 1 de San Luis que todas las acusaciones que hizo su ex pareja sobre él “son una bábula muy grande”.

Está acusado de haberla mantenido cautiva por seis meses en su departamento de la capital puntana junto a la hija de ella de 8 años, de haberla atado en varias oportunidades para que no escapara, de quemarle la espalda con cigarrillos y agua caliente. La víctima presentaba golpes e incluso tenía una pierna quebrada.

Gómez dijo que ​su ex se drogaba y hacía cualquier cosa justificando las quemaduras y hematomas. Aseguró que nunca le pegó ni la mantuvo cautiva, dijo que ella tenía llaves del departamento y que podía salir cuando quisiera. Inclusive, aseguró que tanto ella como la niña tenían celulares.

Mientras Gómez ​declaraba, su ex estaba sentada entre el público, lloraba y negaba con la cabeza todo lo que el hombre decía.

La denuncia salió a la luz en 2017, cuando -según la víctima- logró escapar del departamento en el que estuvo cautiva. Se tomó un taxi junto a su hija y se fue a la casa de su mamá.

En la causa declararon dos exparejas de Gómez y coincidieron que el acusado es una buena persona y que nunca las maltrató. Fue llamativo que las dos mencionaron que la joven que radicó la denuncia les habría dicho que “si Rodolfo no era de ella, no sería de ninguna”. Después de dar testimonio, ambas testigos pedidas por la defensa de Gómez departían amigablemente, en un pasillo con la madre del imputado.

Silvia Villalba, que actualmente vive en San Juan, es la exesposa de Gómez, con quien tuvo tres hijos. Recordó que se conocieron en 1997 y se casaron al año siguiente. Dijo que la relación era buena, ambos trabajaban y se complementaban bien en la dedicación a los hijos. Hasta 2005, cuando él empezó a trabajar en una estación de servicio y conoció a la mujer que ahora lo denuncia. 

Sostuvo que nunca lo vio consumir drogas y que no podía afirmar que lo hubiera hecho. La víctima ha declarado que el agresor siempre se drogaba y que incluso, cuando lo hacía con amigos, después permitía que ellos abusaran de ella, informa El Diario De San Luis

Según dijo la testigo, un día que necesitaba hablar con su exmarido fue al departamento de Constitución 1210, donde Gómez vivía con Érika y la hija de ella. Aseguró que la chica que luego denunció haber estado privada de la libertad barría tranquilamente la vereda y su nena estaba sentada junto al portón, mientras él estaba adentro. Dijo que lo vio de muy mal semblante: “Ahí sí tenía aspecto de que había estado consumiendo”.

También declaró ayer Nancy Liliana Álvarez, quien fue pareja de Gómez desde 2013 hasta mediados de 2016, según contó ante el tribunal. Dijo que su relación con el acusado “se terminó a causa de Érika”, porque la chica “había tenido una relación con él y no aceptaba que ya se había terminado”.

Según ella, la joven estaba obsesionada y no aceptaba que ahora Gómez estuviera con otra. “Un día la hice pasar a mi casa para que viera que él estaba durmiendo en mi cama”, dijo.




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