Catalina Valdéz tenía 4 años cuando murió el pasado 8 de septiembre producto de un accidente de tránsito. La pequeña había sido dada de alta en el hospital Rawson a pesar de tener una hemorragia interna y su fallecimiento fue un baldazo de agua helada para sus familiares y conocidos. Su padre, Eduardo Valdéz, la recordó a pocas horas de que se cumpla un mes de su muerte.

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“Nos enseñó a ser fuertes”, afirmó a Diario La Provincia SJ en una entrevista en la previa a la misa en su memoria que se realizará este 8 de octubre. Sobre los recuerdos del accidente y el sufrimiento de su hija, se lamentó: “En el hospital recibieron a Cata unos médicos, le hicieron análisis clínicos y tomografía en la cabeza pero después no hubo más atención. Mi señora estuvo presente todas las horas hasta que le dieron el alta pero atención médica no tuvo”.

Además, recordó los dolores que tenía Catalina y que no fueron atendidos, en su juicio, correctamente: “Tenía dolores, se quejaba, sin saber que tenía hemorragia interna. Era todo lo contrario de lo que me venían diciendo que estaba todo bien. A las 21.30 me dijeron que yo me tenía que ir y luego en ningún momento se acercó algún médico para hacerle a ella otro estudio”.

En la memoria de Eduardo está esa noche en la que vieron a la pequeña con el ombligo y el vientre muy hinchado, además de las quejas por dolores. “Nadie hizo caso, en ningún momento la palparon, la tocaron”, relató. Ese 8 de septiembre a las 00.20 le dieron el alta, pero una hora más tarde seguía quejándose porque no podía respirar. Cuando le tomaron la temperatura, le detectaron 39 grados.

En ese momento dejó de respirar y mi señora le hizo RCP. Tenemos tubo de oxígeno y se lo pusimos pero ya no tenía síntomas. No hubo forma de reanimarla y creemos que llegó sin vida”, relató con profunda tristeza y resignación. Según explicó, la pequeña Cata padecía convulsiones desde muy pequeña y por eso tenían un tubo de oxígeno en casa preparado para asistirla, además de que su mamá conoce las técnicas de reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, esa noche no pudo revertir el cuadro.

En cuanto a las responsabilidades de los médicos que la atendieron, la fiscalía actuó de oficio y comenzó a investigar. La autopsia determinó que falleció a causa de las lesiones producidas por el accidente que horas antes había tenido con su familia. En el hospital, no detectaron las lesiones y murió sin recibir la atención médica adecuada.

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“La tenemos presente siempre, será así hasta el último día de nuestras vidas. El primer mes es muy duro por los recuerdos, las palabras, las frases. En mi casa el fondo está lleno de juegos, está todo quieto, están todos los juguetes, fotos, que es duro. Juntamos fuerzas que es lo que Catalina nos enseñó, a ser fuerte”, afirmó Eduardo, quien además recordó su “sonrisa y su forma de ser, sus picardías y las cuestiones que cada día iba aprendiendo”. Por último, concluyó: “Nos sorprendía por la vida dura que tenía con epilepsia. Era una persona que salía de sus crisis, internaciones y siempre con alegría y mucha fuerza. Sacaba una fuerza que nos sorprendía”.