Roxana recordó el terrible episodio que atravesó hace 22 días y, sin rencores, palpitó la llegada de su bebé.


“Pensé lo peor, la bebé no se movía”, sostuvo Roxana Manrique desde la intimidad de su casa, la misma donde el 7 de junio fue alcanzada por una bala perdida. Embarazada, la joven sufrió una lesión en la cabeza y tuvo que ser hospitalizada de inmediato. Pasó varios días internada hasta que regresó a su hogar y con sus afectos.

“Tuve mucho miedo por la bebé, porque al principio no se movía y ella es súper inquieta, todo el tiempo se está moviendo en la panza. Yo le dije a mi mamá que sentía que no se movía”, contó a Diario de Cuyo. Y continuó: “Después, cuando estaba en el hospital, empezó a moverse solita y ahí ya me quedé más tranquila. Claro, debe haber sido por el mismo susto”.

Sobre aquella jornada, Roxana contó que estaba sentada en el comedor, mientras su padre veía televisión, cuando empezaron a escuchar estruendos. “Se habían sentido ruidos de disparos. Cuando escuché el último, lo sentí en el cuerpo. Me levanté, sentía que me corría algo caliente por la cabeza, me toqué y vi que era sangre. Mi papá lo primero que pensó era que se me había explotado la batería del teléfono, pero mi hermano lo revisó y no tenía nada. Yo jamás pensé que me podrían haber dado un disparo. Hasta me imaginé que era un golpe de presión, algo así, que se yo, que se me había reventado la cabeza de la nada”, expresó.

Bala perdida hirió a una mujer embarazada.

Cuando notaron la herida en su cabeza, en su casa se vivieron minutos de desesperación. “Les dije a mis papás que me llevaran al hospital. Yo me sentía bien, pero tenía la cabeza llena de sangre”, afirmó. Su padre la llevó al nosocomio de Caucete, pero por la complejidad fue trasladada al Hospital Rawson. Allí le limaron el cráneo y le limpiaron la zona para que no quedaran restos. Pasó unos días en observación hasta que recibió el alta. Fue un verdadero milagro.

Sobre el autor del disparo, Roberto Pereyra (46), un vecino que todavía sigue detenido por el hecho, la joven sostuvo que “está dispuesta a perdonarlo” ya que “no fue intencional”.  “Me dijeron que le habían estado tirando a un lechuzo pero que el disparo que me dio a mí no fue apuntándole a nada, sino que el hombre se afirmó el arma en la pierna, la bala salió accidentalmente y después cruzó la pared de machimbre de la casa. Yo les expliqué que con esto tienen que aprender, que sepan que pillar un arma no es cualquier cosa”, cerró la joven.




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