La muerte de Diego Armando Maradona, el héroe del fútbol argentino, conmovió al mundo entero. El diez falleció de un paro cardiaco el miércoles, alrededor del mediodía, en una casa en San Andrés (Buenos Aires) que había alquilado para recuperarse de una operación en la cabeza que le habían realizado el 3 de noviembre.

Hoy, no sólo los fanáticos del fútbol lo lloran, también aquellos que reconocen que fue el mejor jugador de la historia, más allá de su polémica y autodestructiva vida. En Salta también le rinden homenaje, y el punto de encuentro es el mural con una emblemática imagen de Maradona celebrando un gol de la Selección Argentina en una de las paredes del Club Gimnasia y Tiro.

Allí los hinchas armaron un pequeño altar, donde encendieron velas y dejaron ofrendas como estampitas, flores , latas de cerveza, cajas de vino y hasta una pelota. También colgaron fotos, y escribieron mensajes de despedida a “El Pelusa”, como llamaban a Diego de niño cuando jugaba al fútbol en el lugar donde creció, Villa Fiorito.

Muchos salteños se acercaron a sacarse fotos con el mural, otros incluso a rezarle a esta deidad pagano del fútbol mundial mientras una multitud lo despide en la Casa Rosada en Buenos Aires, donde se realiza el velorio. “Yo siempre quise ser un ejemplo del fútbol y lo logré. Jamás quise ser un ejemplo de ser humano, busquen los ejemplos en sus casas”, había expresado Maradona alguna vez. Hoy, Argentina lo despide, y lo llora porque más allá de sus errores, es indiscutible que fue la gran gloria del deporte.