Las del domingo pasado fueron, sin dudas, elecciones sorpresivas que marcaron un nuevo rumbo en la política salteña. En primer lugar, y por primera vez, Salta Capital tendrá una intendenta. Será Bettina Romero, quien acompaña el triunfador Frente Sáenz Gobernador y es hija del senador nacional Juan Carlos Romero.

Por otro lado, los resultados de las urnas tampoco acompañaron a dirigentes enquistados en sus cargos, lo que demostró que cambió la forma de votar de los salteños en los diferentes municipios de la provincia. Tras 20 años en la intendencia de Embarcación, Alfredo Llaya perdió las elecciones. Carlos Funes se le impuso por 205 votos.

En el municipio de La Merced se dio la misma situación. Javier Wayar, quien la semana pasada fue víctima de una fuerte agresión en la puerta de su casa, destronó a Juan Ángel Pérez, después de 28 años de gobierno.

Julio Jalil también perdió en Pichanal. Su sucesor será el actual diputado provincial Sebastián Domínguez, quien le sacó 188 votos de ventaja. En Tartagal, Mario Mimessi sacó a la familia Leavy del poder y después de 12 años un nuevo dirigente arribará a la Municipalidad.

En San Lorenzo, Manuel Saravia dio vuelta los resultados de las PASO y sacó al polémico "Kila" Gonza de la intendencia en una elección que fue polarizada. En Santa Victoria Este se dio un hecho trascendente. Por primera vez, el municipio tendrá un intendente de la comunidad wichi. Se trata de Rojelio Nerón, quien venció a Moíses Balderrama, quien fuera intendente durante 16 años.