"La escena, tal como la encontramos, no era la original", aseguró una licenciada en Criminalística que trabajó en el lugar. Este lunes se reanudó la audiencia.


El pasado viernes, durante la quinta jornada del juicio contra Mario Federico Condorí por el asesinato de la joven Cintia Fernández, ocurrido en abril de 2011, brindaron su testimonio ocho testigos, entre los cuales había dos peritos y oficiales de la Policía.

Una de las peritos, licenciada en Ciminalística, que ese año se desempeñaba en el Departamento de Criminalística de la Policía de la Provincia, aseguró que la escena “tal como la encontramos no era la original”.

La profesional sostuvo que al llegar a realizar la inspección ocular ante el hallazgo del cuerpo de Cintia Fernández, se encontraron con el cuerpo en una postura, pero las distintas pruebas determinaron que la escena del crimen fue modificada.

Según declaró la licenciada, las distintas muestras recopiladas de la habitación en la que fue encontrado el cuerpo, determinaron la presencia de putrilago y fauna cadavérica en una almohada a una distancia de un metro y medio de donde estaba el cadáver al momento de la inspección ocular. Explicó que esto quiere decir que la almohada estaba en contacto con el cuerpo en el momento que comenzó a descomponerse, lo cual apoyaría la hipótesis de que el cuerpo de la víctima fue movido luego de comenzar a descomponerse y antes de que los peritos llegaran.

La perito también explicó que encontraron los mismos indicios en el piso, distante del cuerpo.

Este lunes comenzó la audiencia con la declaración de otros peritos que explicaron sobre los distintos hematomas encontrados en el cuerpo de la víctima, incluido uno en la cabeza, y que además, no se encontraron rastros bajo las uñas de la víctima, que al momento de descubrir el cuerpo se encontraban bien cuidadas.




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