El viernes pasado Netflix estrenó la quinta y última temporada de la serie española “La Casa de Papel”. Itziar Ituño, actriz que interpreta a Raquel Murillo (Lisboa es su nombre dentro del equipo de “La Resistencia”) dio detalles sobre su personaje y habló del final de la serie en exclusiva con Vía País.

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Itziar Ituño, Lisboa de "La Casa de Papel"Web

Si bien fue con la de Netflix con la que su rostro empezó a ser famoso en toda España, la actriz, antes ya había aparecido en películas como “Morir”, “Lasa y Zabala”, “Loreak y Ranas”, todos títulos con cierto peso en los circuitos comerciales del país ibérico.

Interpretar a Lisboa fue especial para ella y describe a su personaje en tres palabras: sensata, fuerte y un poco loca.

-¿Cómo fue el rodaje de esta temporada de La Casa de Papel?

-Trepidante. Hay un montón de acción... Yo no sabía lo duro que era rodar acción. Parece muy divertido, ¿no? Parece que van a disparar con balas de fogueo... Es un poco jugar a la guerra. Pero, claro, cuando ya tienes que jugar a la guerra con una misma escena durante tres semanas, pues... Te das cuenta de que para hacer un pedacito así, necesitas un trabajo... y un trabajo un poco físico. Y, bueno, ha sido complicado mantener, ahí, la emoción y tener que pasar tantas horas agachada, levantándote justo cuando en efectos especiales lanzan los tiros... Eso ha sido lo más complicado, pero bueno... pues aprendiendo.

-En líneas generales, ¿qué es lo que vamos a ver esta temporada en “La Casa de Papel”?

-En líneas generales, mucha acción, mucha guerra, con momentos duros y muy dramáticos también, condimentado con comedia, que es un poco la especialidad de los guionistas: sacarle un poco de chispa incluso a los momentos más oscuros.

-¿Qué evolución vamos a ver en el personaje de Lisboa? ¿Qué supone para ella entrar en el Banco de España?

-Bueno, entra un poco de apoyo ante la pérdida de Nairobi. Entra un poco a rellenar ese hueco. Cuando pierdes a una compañera, ahí colocas a otra y así se puede seguir funcionando. Entonces, ahí, con Palermo van a ser un poco las dos cabezas pensantes, decidiendo cómo van a hacer las cosas... Y se ponen de acuerdo enseguida y son un poco los que van mirando y analizándolo todo para planear qué pasos dar. Tienen que tomar decisiones y... y ,bueno, ahí está Lisboa tirando para adelante como siempre.

-¿Y cómo te sentís ahora, sabiendo que el final está tan cerca?

-Como ha sido tan intenso un poco, con ganas de parar para respirar y ver qué ha pasado... Pero cuando empiezas a hacer una retrospectiva, te empiezan a entrar mil emociones diferentes de ver por todo lo que has pasado en estos cinco años, lo que nos ha cambiado la vida... Esta serie nos ha cambiado un poco la vida a todos y... y cuando te das cuenta de eso, dices: “¡Vaya pedazo de aventura que me ha tocado vivir!”. Y te emociona mucho. Emocionó mucho el despedirse de los compañeros y de todo el equipo, que al final haces familia. Pero creo que está bien empezar y terminar las cosas.

-¿Cómo fue tu último día de rodaje?

-Cuando me despedí de mis compañeros que terminaron, el día anterior, lloré muchísimo, fue muy emocionante todo. Además... hay un momento en el que no eres muy consciente de que la cosa se está acabando y, cuando te das cuenta... ya está. Esto es lo último que he hecho para La casa de papel. De repente te entra un... ¿y ahora qué?, ¿ahora qué viene?... Sí, sí, me emociono ahora.

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-¿Qué ha supuesto para ti interpretar este personaje y de qué manera la serie te ha cambiado la vida?

-Al principio recuerdo que me enfrenté al casting con un poco de... me daba un poco de pereza hacer otra vez de policía porque ya venía de haber hecho de policía durante 13 años en otra serie y dije “otra vez”, al final me van a encasillar en poli. Pero, claro, me di cuenta de que evidentemente no tenía nada que ver un personaje con el otro y que esto era otra serie contada de otra forma. De hecho, lo más bonito, lo que más me gustó en la primera y la segunda parte es tener esa gran contradicción de enamorarte del enemigo. Eso era... ¡era la bomba!

“Fue muchísimo trabajo, muchos retos... Los textos policiales son especialmente difíciles, porque tienen un ritmo, tienes que tener una autoridad, tienes que llevar el texto así... Y, bueno, después, romper con todo eso y pasarte al otro bando... eso supone que puedes ver la película desde el otro lado. Y eso es alucinante. He aprendido muchísimo, muchísimo.”

-¿Y qué te llevas del personaje?

-Me llevo a Raquel Murillo, a Lisboa, como mujer peleona y leona. Peleona sin perder lo vulnerable, lo emotivo, que creo que es lo que en realidad te hace más fuerte en esta vida. Creo que la gente se equivoca mucho pensando que lo vulnerable te debilita. Es al revés. Cuando lo muestras con toda normalidad, lo asumes y evolucionas. A Raquel Murillo le cae de todo, le llueven golpes por todos lados... Y ella sigue para adelante.

Hoy comienza la quinta temporada.

-¿Nos cuentas tu anécdota favorita de todos estos años en “La casa de papel”?

-Es que hay tantas... Cuento una. En un capítulo, cuando llegamos al desguace, yo conducía un coche patrulla automático... y yo no tengo ni idea de conducir un coche automático. Tenía que salir del coche y avanzar a buscar a El Profesor, que se estaba escondiendo, de hecho. Y, mientras yo avanzaba, con Ángel aquí, veo que se va corriendo hacia atrás, me doy la vuelta y... El coche estaba un poquito cuesta abajo, se estaba yendo hacia atrás y se iba a chocar. Le veo a Fernando Soto así, metiéndose por la ventanilla para echar el freno de mano y... Eso fue muy divertido. Me han estado haciendo cantares con aquello. “¡Casi te cargas un coche, una patrulla!”. En fin, que lo mío no va con los coches automáticos.