Luego de recibir varias consultas, el organismo de referencia dio su posición en Twitter y generó polémica.


Muchos se sorprendieron cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzó a hablarle a “todos y todas” en sus discursos. Pero luego, aparecieron palabras nuevas que intentaban incluir no sólo a las mujeres sino también a otros colectivos que forman parte de la sociedad. Fue así como comenzó a tomar protagonismo la letra x, el arroba y la e (todxs, tod@s y todes).

En esta línea, mediante las luchas del fenimismo y los movimientos por la diversidad sexual y de género, el lenguaje inclusivo ha cobrado protagonismo e impactado directamente en la forma de hablar y escribir de los argentinos, especialmente de los adolescentes.

Este fenómeno no se da solamente en la Argentina, también se está discutiendo a lo largo del continente americano, en Colombia, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela, y también al otro lado del océano, en España, donde hasta se habló de incluirlo en la Constitución.

Esta forma de expresarse ha generado mucho revuelo y “molestado” a algunos lingüistas, sin embargo, muchos consideran que excede a la gramática y que la decisión de incluirlo o no está en manos de la sociedad

¿Qué dice la RAE?

La Real Academia Española recibió en Twitter varias preguntas relacionadas con el lenguaje inclusivo a través del hashtag #RAEconsultas  y su respuesta generó polémica.

Sobre el uso del arroba, la letra e y la x como “supuestas marcas de género inclusivo“, el organismo consideró que “es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”. 

Y amplió sobre el uso de la e: “No es esperable que la morfología del español integre la letra «e» como marca de género inclusivo, entre otras cosas porque el cambio lingüístico, a nivel gramatical, no se produce nunca por decisión o imposición de ningún colectivo de hablantes.”

Estas respuestas hicieron saltar a muchos defensores de este lenguaje como es el caso de Dora Barrancos, socióloga y militante feminista, quien sentenció en una entrevista con Perfil: “La RAE ejerce un poder normativo androcéntrico y es una institución misógina. Las reglas para mantener la ‘pureza’ del idioma castellano están perturbadas por el flujo real de la vida”.

Igualmente, más allá del correcto uso del castellano, el académico Ignacio Bosque expresó en un informe que dirigió para la RAE: “Los responsables o los impulsores de las demás guías del lenguaje no sexista entienden que no corresponde a los lingüistas determinar si los usos verbales de los hispanohablantes son o no sexistas. Aunque se analizan en ellas no pocos aspectos del léxico, la morfología o la sintaxis, sus autores parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje, de forma que el criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación”.

¿Existe en otros idiomas?

Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras, dio algunos ejemplos en una entrevista con Noticias. Según contó: “la Academia Sueca introdujo en su glosario de referencia el pronombre neutro ‘hen’, usado desde hace décadas entre los colectivos feministas y adoptado por la comunidad transexual; en Francia, el revuelo que ocasionó un manual escolar que integraba las terminaciones y optaba por una escritura ‘no sexista’ provocó la prohibición del lenguaje inclusivo en textos oficiales a fines de 2017; en inglés, también se está dando pelea con el uso del pronombre ‘they’”.




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