Un caso que conmociona a Rosario dio un giro inesperado en las últimas horas. Diez policías de Santa Fe quedaron detenidos acusados de haber participado en un operativo irregular en el que un hombre de 42 años fue rociado con alcohol y prendido fuego mientras estaba bajo custodia policial.
El hecho ocurrió el 27 de mayo de 2024 en Larrechea al 1900, en el barrio Parque Casas, al norte de Rosario. En ese momento, los efectivos pertenecían a la Policía de Acción Táctica (PAT) y sostuvieron una versión completamente distinta: aseguraron que perseguían a un grupo de sospechosos y que uno de ellos ingresó a una vivienda con una mochila, intentó incendiarla y terminó quemándose accidentalmente.

Sin embargo, la investigación encabezada por el fiscal Pablo Socca concluyó que aquel relato habría sido armado para encubrir una brutal agresión. Según la hipótesis judicial, los policías le arrojaron alcohol etílico en la cabeza y el rostro a la víctima y luego la prendieron fuego con un encendedor. Después adulteraron el procedimiento para hacerlo pasar por un accidente.
La víctima estuvo al borde de la muerte y quedó con graves secuelas
El hombre, identificado en la causa con las iniciales R.A.A., permaneció internado durante meses en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA). Estuvo alojado en terapia intensiva, debió ser sometido a una traqueotomía y logró sobrevivir, aunque sufrió lesiones permanentes en la cara, las orejas, el cuello, el torso y las manos.
Su declaración fue una de las piezas clave para reorientar la investigación y desmontar la versión oficial que habían presentado los uniformados. Con el avance de las pericias y nuevos testimonios, la Fiscalía reunió elementos suficientes para ordenar los allanamientos y las detenciones de los agentes involucrados.
Entre los arrestados se encuentran David Z., Omar C., Juan José Feliciano G., Maximiliano C., Isaías B., Estela B., María Eugenia N. y Jesús B., mientras que otro efectivo ya se encontraba preso por una causa federal vinculada al robo de droga durante un operativo irregular realizado en Rosario en agosto de 2024. Además, se esperaba que un décimo policía se presentara ante la Justicia.
La frase que quedó grabada en la denuncia
Uno de los testimonios incorporados al expediente reconstruyó el clima de violencia que rodeó el procedimiento y atribuyó a uno de los efectivos una frase intimidante: "Yo soy policía y hago lo que quiero", una expresión que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos del caso y que da nombre a una investigación que todavía continúa sumando pruebas.
Ahora, los diez policías deberán enfrentar acusaciones que incluyen tentativa de homicidio y otros delitos vinculados al presunto encubrimiento del hecho, en una causa que volvió a poner bajo la lupa el accionar de sectores de la fuerza de seguridad santafesina.
