Analía Bocassi tenía un lugar en el vuelo CM 836 de Copa Airlines la madrugada del sábado y desde adentro vivió el escándalo que en pocas horas se convirtió en tendencia nacional. La conductora contó el lunes, con humor y precisión, cómo se vivió el episodio desde la cabina, con un nivel de detalle que ningún medio había podido aportar hasta ese momento.
"Salimos 40 minutos tarde de Panamá. En vez de llegar a las 00.20, llegamos cerca de la 1", introdujo. Contó que el clima de normalidad duró hasta que algo rompió la rutina del vuelo: "Vimos que las azafatas salieron rápido, casi en carrera", describió.

Segundos después, el altoparlante de la cabina emitió un anuncio que disparó la tensión entre los pasajeros: "Tenemos un caso de seguridad nacional, todos sentados".
Lo que pasó adentro del avión mientras la PSA actuaba
Con ese mensaje, nadie a bordo sabía exactamente qué estaba ocurriendo. Bocassi contó que en ese momento su cabeza fue al peor escenario posible.

"Había chalecos de la PSA, veníamos desde Panamá hasta Rosario. Pensé que podía haber alguien peligroso que estaba buscado", admitió. La espera se extendió en una cabina que describió como "muy calurosa", con los pasajeros retenidos sin información.
"Pasaba el tiempo y se hicieron las 2, estábamos todavía arriba del avión", relató. Fue entonces cuando empezaron a bajar los pasajeros de clase ejecutiva, "espantados", según sus palabras.
El detalle que ningún medio había contado
El relato de Bocassi aportó el dato más impactante de toda la historia. Fue una niña que viajaba en clase ejecutiva junto a su abuela quien alertó sobre lo que realmente había ocurrido.
Cuando finalmente se supo la verdad, la conductora describió la escena con una precisión que generó reacciones inmediatas en redes: "Él venía con los pantalones bajos y tapado con la frazada".
El desenlace tuvo un condimento adicional que el escándalo ya traía de fondo: "Estaba toda la familia de él esperándolos, incluida la esposa", cerró Bocassi, ante la incredulidad del estudio.

La pareja, identificada como Marcelo Cagiao, de 55 años, y Sandra Olivera, de 60, enfrenta una causa judicial caratulada como "exhibicionismo". La Justicia evalúa si corresponde una imputación penal, dado que el hecho involucró a una menor de edad entre los testigos.
