El gesto de Scaloni con Messi que no se vio en TV durante el partido ante Argelia
El entrenador de la Selección argentina se quebró cuando decidió reemplazar al capitán en la goleada ante Argelia. Después del partido, reveló lo qué le dijo al oído.


La Selección argentina tuvo un debut soñado en el Mundial 2026. Goleó 3-0 a Argelia, sumó sus primeros tres puntos en el Grupo J y volvió a disfrutar de una actuación descomunal de Lionel Messi.
Pero hubo una imagen que quedó por encima del resultado y de los tres goles del capitán. Fue la emoción de Lionel Scaloni, que no pudo contener las lágrimas cuando decidió reemplazar al rosarino en el segundo tiempo y protagonizó una escena tan íntima como conmovedora.

El momento ocurrió a los 35 minutos del complemento. Con el partido ya resuelto y tras haber convertido un hat-trick histórico, Messi dejó el campo de juego para que ingresara Nicolás Paz.
Las cámaras de la transmisión oficial no mostraron la reacción del entrenador, pero una toma alternativa captó a Scaloni visiblemente emocionado mientras esperaba al capitán en el banco de suplentes.
El DT lo recibió con lágrimas en los ojos y un fuerte abrazo, en una escena que rápidamente recorrió las redes sociales y reflejó el vínculo que construyeron durante estos años al frente de la Albiceleste.

La noche tenía todos los ingredientes para quedar en la historia. Messi marcó los tres goles del triunfo, alcanzó los 16 tantos en Copas del Mundo e igualó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador histórico de los Mundiales.
Después del encuentro, Scaloni fue consultado por la actuación del capitán y dejó una respuesta cargada de emoción. "No tengo palabras. Lo saludé, le di un beso y le dije que lo quería mucho, porque ya no sé qué decirle", confesó el entrenador.
Y enseguida profundizó: "Más allá de los goles que hace, es increíble por lo que transmite. Lo extrañaremos el día que no esté más. Disfrutémoslo, que eso es lo más importante".
Las palabras de Scaloni resumieron lo que sintieron miles de argentinos en Kansas y millones alrededor del mundo: la certeza de estar viendo algo irrepetible.
A los 38 años y en lo que podría ser su última Copa del Mundo, Messi volvió a demostrar que sigue siendo decisivo. Y también que su legado ya excede los goles y los récords.
Por eso, mientras el estadio entero lo ovacionaba, hubo alguien que no pudo evitar emocionarse. Ese alguien fue Scaloni, el entrenador que lo acompañó a tocar la gloria y que ahora intenta disfrutar cada minuto junto a él.